El Ademar certifica su pase a la siguiente fase de la ‘Champions’ ante un Bregenz que aguantó 40 minutos
Un jugador austríaco frena en una clara acción ilegal al central ademarista Dani Sarmiento. J.M. LÓPEZ
Nacho Sáenz de Pipaón León
El Ademar certificó ayer su pase hacia la siguiente fase de la máxima competición continental tras ganar al A1 Bregenz austríaco tras un partido que marchó igualado durante los primeros 40 minutos y que después se rompió definitivamente por la mayor calidad leonesa y porque los pupilos de Jordi Ribera, con muchas más rotaciones que los austríacos, llegaron más frescos a la recta final del encuentro.
Una victoria, por otra parte, que ya estaba asegurada de antemano, por cuanto que el A1 Bregenz austríaco bastante tenía con dar la cara en el Palacio de Deportes, y sacar algo positivo de León no pasaba ni por sus mejores sueños.
Lo cierto es que el partido transcurrió por los cauces que se presagiaban de antemano. El Ademar, que ya vislumbraba el partido de Liga Asobal de mañana ante el Cai Aragón, quería completar el trámite sin percances de lesiones, ni con que sus mejores armas llegaran desgastadas a batallas más importantes como la que habrá que afrontar mañana mismo en Zaragoza.
Jordi Ribera dio descanso a Vega y Stranovsky para este entrenamiento con público, mientras que el primera línea ruso Chernov se perdía el encuentro por una lesión. El catalán incluyó en la convocatoria a Pepe Novelle para que debutara en ‘Champions’ y movió continuamente el banquillo para mantener la frescura sobre la pista y para evitar desgastes innecesarios en un partido que ya estaba ganado antes de saltar a la pista.
El Ademar, de inicio, se marchó 4-1 en los primeros cinco minutos de partido y, visto lo visto, nadie dudaba que apretando un poco en defensa el partido iba a quedar muy pronto visto para sentencia. Pero pasó lo que tenía que pasar en este tipo de partidos, que cuando ya sabes que vas a ganar o ganar, pues falta esa chispa y ese plus de intensidad y tensión tan necesario en un partido oficial, y más en uno de Liga de Campeones.
La consigna del A1 Bregenz austríaco era clara: mantener el tipo en León. Y aprovechó esta falta de tensión y de intensidad para mantenerse durante toda la primera mitad uno o dos goles por debajo en el marcador. En este sentido también influyó y mucho que el Ademar no supo mantener el ritmo que más le interesaba, y cuando iba ganando corría innecesariamente, lo que le hizo cometer demasiados errores de precipitación que el conjunto austríaco aprovechó ante un Mirko Alilovic que no paraba entonces absolutamente nada. Además, en descarga del meta croata hay que decir que la defensa tampoco le ayudó en nada, encajando la friolera de 15 goles en la primera mitad, demasiados ante cualquier rival, pero más ante un conjunto austríaco que en España sería un equipo de División de Honor B de mitad de la tabla.
Con dos goles por encima (17-15) afrontó el Ademar la segunda mitad ya con Vicente Álamo bajo los palos de la portería. Álamo sí que realizó paradas de mérito, y además se vio ayudado por una mayor participación de la defensa para empezar a poner tierra de por medio cuando se pasaba el ecuador de este periodo (27-21).
Entonces el A1 Bregenz estaba totalmente roto físicamente, mientras que Ribera iba sacando a la pista jugadores frescos que mantenían el nivel, como el caso de Pepe Novelle, que respondió a la confianza en él depositada por Jordi Ribera y cuajó una buena actuación en su debut en la Liga de Campeones con el Ademar.
Al final el electrónico registró una cómoda victoria del Ademar por 37-26, que hubiera sido de escándalo si el equipo leonés hubiera puesto más tensión, pero eso es imposible ante un rival tan débil y mucho más viendo que 48 horas después habría que visitar a un rival de verdad como el Cai Aragón en Zaragoza.
En León defraudó el primera línea austríaco Roland Schlinger en su regreso. Marcó cinco goles, dos de penalti, pero estuvo lejos del peso específico que tiene en el A1 Bregenz. El que sí estuvo muy acertado, sobre todo en la primera mitad fue Bicanic, con siete goles en su cuenta particular hasta el descanso. Un jugador con mayúsculas que acabará siendo una estrella y que ojalá siga muchos años en León.
Por último, ‘chapeau’ al público, que respondió y animó en un encuentro con pocos atractivos.