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FÚTBOL / Segunda División B (Cultural, 1 - Ponferradina, 0)

Paixao acaba con seis años de sequía ‘blanca’

El delantero luso marca en el 94 a una Ponferradinaincapaz de romper la solidez del bloque de Cervera

Chema no puede controlar el balón ante la oposición de Povedano y la mirada atenta de Paixao mientras que Bornes y Fran reclaman fuera de juego. MAURICIO PEÑA

Jorge Callado León
Paixao acabó con la mala racha que arrastraba la Cultural en el duelo provincial con una Ponferradina que la última vez que se marchó de vació fue allá por febrero de 2002. Esto del fútbol tiene su miga. Es curioso ver como el delantero portugués fue el centro de atención de la grada durante todo el partido y en cuestión de segundos con un gol impecable renacía de sus cenizas para convertirse en el gran héroe de este intenso derbi. Cervera estaba feliz por el jugador que está en el ojo del huracán, sus compañeros también y la grada se olvidó de sus limitaciones para disfrutar de un triunfo que por lo visto en el terreno de juego fue más que merecido.
Llegaba el derbi más igualado de los últimos tiempos. Dos de los equipos más regulares de la temporada y una Ponferradina que llevaba años disfrutando en el ahora estadio Reino de León. La Cultural recibía al eterno rival con la misma filosofía de toda la temporada y con el claro objetivo de que el partido no se volviera loco ya que ahí, los bercianos siempre acaban pescando. Lo cierto es que la seriedad del equipo leonés dejó sin ideas a una Ponferradina que decepcionó en León, que se sintió incómoda y que no fue capaz de utilizar sus mejores armas, esos jugadores del centro del campo hacia delante que meten miedo.
El equipo de álvaro Cervera se mostró sobre el campo como su técnico les pintó en la pizarra, sin fisuras, con seriedad defensiva y con todas la líneas compenetradas, algo de lo que no supo sacar provecho un rival que ya desde el principio se mostró incómodo y nada a gusto sobre el terreno de juego.
Fue un partido de esos clásicos donde el espectáculo brilla por su ausencia y de esos encuentros donde ambos entrenadores sabían que iba a ser más una guerra táctica que un partido abierto y con ocasiones.
Los locales tuvieron de inmediato el control del partido y llevaron las riendas del mismo ante una Ponferradina que se limitaba a defender y que caía una y otra vez en continuas pérdidas de balón nada más sobrepasar la medular. Faltaba ese elemento que siempre suele anteceder al gol, las ocasiones. Éstas no llegaban y los leoneses a base de insistir por las bandas buscaban su mejor arma, esa jugada a balón parado que tan buenos resultados les están dando y que tanto temían los bercianos, ya que esta temporada es sin duda uno de sus mayores handicap, saber solucionar y salir al paso de esas jugadas de estrategia. Así, el capitán Mateo fue el que daba el primer aviso y el primer susto a los blanquiazules con un disparo de falta que repelía el larguero. Fue la única ocasión de esta primera parte, donde la Ponferradina no fue ni la sombra de lo visto en León años atrás ya que no llegaron a inquietar la portería de Bermúdez en ningún momento.
Estaba claro. El partido no apuntaba a volverse loco y el empate sin goles apuntaba en el ambiento por lo que se estaba viendo. Era cuestión de mantener la intensidad defensiva y esa fue la idea de ambos entrenadores a la espera de que pudiera saltar la sorpresa.
Viadero decidió mover ficha. Tras el descanso cambió a Nacho por Aitor para dar más consistencia a la banda derecha, por donde estaba llegando todo el peligro blanco. Cervera mientras, mantuvo el mismo bloque. El partido se estaba desarrollando según lo previsto y si no había ninguna sorpresa era cuestión de tiempo encontrar la portería berciana.
Calentón con la expulsión
Entonces llegó la expulsión directa a Jonathan Valle por regalarle un codazo a Moreno. El partido se calentó y saltaron las primeras y únicas chispas. Podía ser una buena ocasión para que el partido se volviera loco. En la Cultural no se volvieron locos, supieron mantener el tipo justo cuando más apretó la Ponferradina y una vez calmadas las aguas todo siguió igual.
Entonces llegó la locura. Cinco minutos de descuento y tan solo quedaba uno. La Ponferradina utiliza su último cartucho y hace agua y en la contra la Cultural realiza un gran despliegue de jugadores. Gorka ya con la defensa blanquiazul colocada regala un balón medido a la cabeza de hasta entonces un desafortunado Paixao. El portugués realiza un impecable cabezazo que entra por toda la escuadra que devolvió la alegría al culturalismo seis años después.

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