Tengo que retomar las buenas costumbres porque ahora resulta que dice que le anduvimos a los del ABC y nos han dicho que sí, que quieren que les andemos, que a unas gentes de derechas de toda la vida, de misa diaria, comunión semanal y ayuno los primeros viernes de cada mes, al final lo que les apetece es lo mismo que a todos, que los acemburrien un poco unos bruticos del pueblo. Ya dice El Tumbao (ET): “Desde que se supo que habíamos comprado dos alargapichas nos hacen menos ascos que la Consejería de Fomento a construir rotondas en los cruces. Si se llega a saber antes se iba a la Duquesa de Alba a arrimar a ese paisano por el forro de los cojones, o como se diga”.
Vuelvo, que me esnorté y ya puse un pecao, menos mal que todavía no les hemos pedido la mano. Os diré que ya me dijo obispo Don Juli –que no quería jugar con nosotros la partida porque después no nos podía acompañar a los bares de luces coloradas con señoritas que fuman (como lleva faldas)– pues que me dijo: “Ahora que vamos a trabajar en la misma empresa tendremos que volver a batirnos el cobre, pero que no se te ocurra volver a decir lo de siempre cuando me quede sin triunfos.
Lo de siempre ya sabéis que es aquella vez que Juli obispo arrastró, arrastró, arrastró y cuando se quedó sin triunfos miró para mi como diciendo:
— ¿Y ahora qué?
— Ahora, inciense con los cojones; se decía en estos casos. Insisto, se decía.
Ave María purísima.