El etarra intenta beneficiarse de la legislación de aquel país, que no contempla el delito de exaltación terrorista, y acudirá a un juzgado de Belfast
Las autoridades francesas decidieron prolongar hasta el límite la detención de los dos terroristas. efe
Agencias Madrid-Dublín
El ex preso etarra Iñaki de Juana Chaos, que se acostumbró a que el Gobierno le permitiese cumplir una condena a la carta, con paseos por el jardín, estancias en la clínica y visitas a discreción de su pareja, familiares y simpatizantes, pretende ahora seguir con tan agradable trato de favor y, en lugar de someterse a los dictados de la Justicia, trata de que los magistrados se acoplen a sus designios.
Así, quizá porque no quería interrumpir sus vacaciones, tras dar plantón a la Audiencia, ante la que estaba convocado el martes pasado, el asesino se descolgó ayer con la novedad de que, según sus abogados, comparecerá voluntariamente el próximo lunes ante un tribunal de Belfast.
Así, quizá espoleado por la tardía pero eficaz orden de busca y captura internacional que el juez Eloy Velasco dictó tras su incomparecencia, el peor asesino de la historia de ETA intentará responder ante un juez irlandés de la acusación por enaltecimiento del terrorismo que habría cometido mediante una carta que se leyó en un homenaje que los abertzales le tributaron en San Sebastián el mismo día de su salida de prisión el 2 de agosto. Ahora, salvo monumental sorpresa, los magistrados de Belfast decidirán, tras tomarle declaración, iniciar el proceso de extradición a España del que fuera jefe del comando Madrid, que, tras haberse fugado una vez más, deberá volver a prisión, sean cuales sean las posibles consecuencias políticas de su cautiverio.
En todo caso, De Juana, que está asesorado por un bufete experto en los procesos judiciales contra miembros del IRA, no ha elegido la vía irlandesa por casualidad, ya que, según diversos juristas consultados, el tribunal de aquel país podría negarse a entregar a España al ex preso, ya que el delito de enaltecimiento del terrorismo que se le imputa no está recogido en la legislación británica, ni tampoco en la irlandesa.
Además, Reino Unido no está obligado a ejecutar la Orden Europea de Detención (OED) cursada contra De Juana, ya que en el caso de que el delito exista solo en un país y no en el otro, la entrega solo puede realizarse si tal conducta está castigado con una pena superior a tres años, requisito que no cumple el enaltecimiento del terrorismo, que, como máximo, puede suponer 24 meses de privación de libertad.
Mientras, al otro lado del Canal de la Mancha, las autoridades francesas decidieron prolongar la detención de los dos presuntos etarras Ugaitz Astiz Aragona y Mikel Olza Puñal, arrestados el miércoles cuando circulaban en bicicleta y armados por una carretera cercana a la frontera con Andorra.
La detención podría prolongarse como máximo hasta el domingo por la mañana, cuando se cumplen cuatro días desde su arresto. Ambos son miembros huidos del comando Urederra, que formaba parte del llamado complejo Donosti, desarticulado el pasado mes de marzo.
Ya en el ámbito político, la lucha antiterrorista sufrió un nuevo revés ante la desunión de los demócratas, ya que PSOE y PP presentaron ayer formalmente en el Congreso su propuesta legislativa para acabar con el llamado callejero etarra, un texto que no suscribieron PNV y CiU, que dicen estar de acuerdo con el fondo del acuerdo, pero no con las formas, ya que, alegan, no se ha contado con ellos.
También ayer, el Ayuntamiento de la localidad guipuzcoana de Lizarza rindió un homenaje a Ramiro Quintero, guarda forestal del Icona que había pertenecido a la Guardia Civil y que fue asesinado allí por ETA el 2 de octubre de 1978. Antes de participar en el acto la alcaldesa, Regina Otaola, del Partido Popular, confirmó la ausencia de los representantes del PNV y de EA, ya que ambas formaciones nacionalistas dedican su agenda a “ver cómo llevan a ETA y Batasuna en sus listas”.
“Ellos siempreestán tendiendo la mano a la banda o a sus a abertzales para ir con ellos”, denunció la popular.