Dos derrotas consecutivas del cuadro maragato han servido para devolver a la realidad a un equipo que estaba respondiendo a las expectativas de forma sobrada y que ha visto, como tras no puntuar dos semanas, deben volver a ponerse las pilas para recuperar cuanto antes la excelente línea que llevaban. Cierto es que entraban dentro de lo esperado esos dos choques en los que cayeron antes rivales con tanta entidad como historia: Burgos y Ávila. Así lo señalaba Miñambres cuando comentaba que “siempre es doloroso perder” reconociendo que los adversarios son de otra liga “pero eran complicados y, aunque la primera fue ajustada y la segunda ante el Ávila, dolorosa, debemos volver a centrarnos y pensar en puntuar en un partido como el de este fin de semana”. El rival, sobre el papel, es asequible, pero llega a tierras maragatas con una racha espectacular en número de encuentros sin perder, cinco, aunque escasamente cuantificable en posiciones en la tabla porque han salido del descenso pero siguen flirteando con él. “Es de muestra liga y, por lo tanto, un rival directo” indica el técnico local. La necesidad de puntuar y volver a una regularidad de sumar puntos es otro factor prioritario: “sacar puntos nos debe dar oxígeno. Estamos fuertes en casa pero todo puede pasar”. Para la cita tendrá varias bajas. Por un lado los lesionados Alex y Cañal a los que se les suman David y Quijada, que tuvieron este pasado miércoles un accidente de circulación cuando regresaban a León tras entrenar aunque, por contusiones, estarán a disposición del equipo la próxima semana. Boni y Chema son los dos únicos descartes por motivos técnicos. ÁNGEL G. ÁLVAREZ