Francisco Fernández fue elegido ayer nuevo secretario general del PSOE leonés con el 77,3% de los votos. Aunque el porcentaje es similar al que logró Miguel Martínez en los dos anteriores congresos, no deja de ser un tanto sorprendente, ya que en los últimos meses no se ha advertido ninguna voz crítica que se opusiera a su candidatura, defendida desde el principio por el propio presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero. Fernández dejó ayer claro en sus primeras palabras como líder del partido lo que será el eje de su discurso: defensa a ultranza de León y una férrea oposición a la Junta. Su defensa de León no debe sorprender a nadie. Hace ya muchos años que el también alcalde de la capital mantiene un discurso leonesista, incluso a veces en contra de lo que ha sido la línea ideológica de su partido. No parece que haya cambiado, aunque ayer no dejara pasar la ocasión para reconocer el actual marco autonómico. “León debe tener un papel y un lugar en la Comunidad Autónoma”, dijo textualmente. Sobre el segundo reto, basado en la discriminación que sufre la provincia, está claro que León es la provincia que el PSOE ha convertido en modelo para un cambio en la Comunidad. Hoy, el XI Congreso del PSOE leonés acaba con la elección de la ejecutiva y la presencia de Óscar López tras el proceso de integración de las cajas, que tan poco ha gustado a Francisco Fernández. La nueva dirección socialista deberá apuntar el camino para solucionar la situación de Ponferrada, cuya agrupación está suspendida y con ella la voz de todos sus militantes, y la renovación del partido. Los discursos de López y Fernández marcarán el punto de partida de una relación donde el discurso leonesista y la defensa de la Comunidad no siempre coinciden, como ha ocurrido ya.