Medio millar ha participado en los programas que la Junta pone en marcha para mejorar sus condiciones
Imagen de una prostituta. m. marcos
L.C. León
Más de 800 personas ejercen la prostitución en la provincia de León de las 3.500 registradas en el conjunto de la Comunidad, según los datos que maneja la asociación de ayuda a este colectivo Aclad, una de las entidades que colabora con la Junta en los tres programas puestos en marcha por la Consejería de Familia para mejorar sus condiciones de vida.
En este sentido, más de 1.3000 prostitutas –509 de la provincia de León– han participado en este tipo de iniciativas. Los datos de Aclad reflejan además que la mayor parte de las prostitutas ejercen su profesión en Valladolid y León, donde trabajan unas 800 en cada una, en Salamanca, con 700, y en Palencia, con 300.
Según asegura el coordinador del programa, Manuel Martín, desde Aclad se trabaja fundamentalmente en el área preventiva, sobre todo con la entrega de material –preservativos masculinos y femeninos y lubrificante– e impartiendo talleres de educación afectiva y sexual. “Nosotros no vamos para sacar a las chicas de allí –subraya Martín–, ellas son libres y bastante maduras; lo único que hacemos es ofertar un servicio técnico y de apoyo”, asegura.
Además del área preventiva, el trabajo de Aclad y de su programa Lua abarca la atención sanitaria, resulta “muy difícil” plantearle algunos problemas al médico de un centro de salud convencional si hay que empezar por contarle que “ejerces la prostitución”, afirma Martín. Por eso, Aclad funciona como “centro de salud del colectivo” donde se hacen pruebas analíticas, citologías, tratamientos para el VIH y hepatitis.
El programa Lua también presta asesoramiento jurídico y apoyo psicosocial, informa Ical.
Por otra parte, tanto Ascare (Cáritas regional) como Cáritas Diocesana de Burgos también desarrollan dos programas dirigidos a mejorar la calidad de vida de las personas que ejercen la prostitución, Betania y Zoe, si bien el segundo es un programa específico para la formación de mujeres que han estado o estén en prostitución como mediadoras para que presenten el programa a otras compañeras.
Desde el punto de vista sanitario, Ascare ha puesto en marcha formación en centros de salud y los cursos a los que asisten las mujeres son impartidos por doctores, enfermeros y trabajadores sociales. En el caso de la casa de acogida, su acceso está limitado a personas que deciden abandonar la profesión.