Ni siquiera Zapatero atesoró tanto poder en el socialismo leonés como Francisco Fernández. El alcalde de León asume hoy el control absoluto, orgánico e institucional, con Ibán García del Blanco en la secretaría de Organización. La elección del concejal y brazo izquierdo de Fernández –el derecho digo yo que es Paco Gutiérrez– significa que el ya secretario general de la FSL quiere volver a hacer política, dejando atrás la etapa de Miguel Martínez, anestesiada por el ‘efecto Zapatero’ y una dirección de ordeno y mando. Hacer política significa convertir la provincia de León en un frente común contra la Junta, el gran enemigo. Significa una lucha pueblo a pueblo por recuperar la Diputación, el gran objetivo del hoy alcalde. Significa crecer en León, levantar la cabeza en el Bierzo y firmar la paz en Villaquilambre. El PSOE leonés ha vivido demasiado tiempo de las rentas del hoy presidente del Gobierno. El discurso de Francisco Fernández todo el mundo lo conoce: es León sólo. Lo fue ya en tiempos de Zapatero y no dudó en enfrentarse al hoy presidente. Y lo va a ser con Óscar López, que va de institucional haciéndose fotos con Herrera pero al que Fernández va a pasar, cuando llegue el tiempo, la factura de quién saca más votos. Por eso haría bien López en no convertir León en un problema en Valladolid. Fernández habla siempre en plural. “Somos”, “pensamos”, “queremos”... Me queda un interrogante: ¿Quién está detrás del 20% de votos en blanco cuando todo apuntaba a una balsa de aceite?