La UE, favorable a mandar tropas a la nación africana; los países, no
Mujeres congoleñas hacen cola para conseguir comida en la localidad de Rutshuru, unos 70 kilómetros al norte de Goma, en el este del país. Finbarr O’Reilly (reuters)
Efe Bruselas-Kinshasa
La guerra civil que sacude la República Democrática del Congo no es una prioridad para la Unión Europea. Así lo reflejan las declaraciones efectuadas ayer por el comisario de Desarrollo y Ayuda Humanitaria de la UE, Louis Michel, que se mostró partidario de enviar una fuerza militar para ayudar a imponer la paz en la nación africana, pero añadió a renglón seguido: “Hay pocos países europeos dispuestos a enviar tropas”.
“Está Francia, pero tiene el obstáculo de sus relaciones con Ruanda. Está Gran Bretaña y, en principio, Bélgica”, detalló Michel.
El responsable de la CE, que ha viajado con frecuencia a la región como ministro belga de Exteriores o comisario, reconoce que la fuerza de la ONU (Monuc, con 17.000 soldados) es insuficiente para el tamaño de la República Democrática del Congo y además, considera, su mandato es “flojo”.
Asimismo, cree que las tropas de la Monuc deberían concentrarse principalmente en los centros de extracción de minerales de exportación, “que son los que permiten a los grupos rebeldes armarse y alimentarse”.
Durante el Consejo de Ministros de Exteriores de la UE del pasado lunes, Bélgica fue el único país que se mostró abiertamente partidario de enviar efectivos militares, aunque no puede hacerlo rápidamente debido a una serie de limitaciones nacionales.
Otros Estados comunitarios, como España, Alemania y Portugal, rechazaron de forma explícita la posibilidad de lanzar una misión castrense propia de la UE e insistieron en que la prioridad actualmente es apoyar a la Monuc y el proceso de negociación, según explicaron entonces fuentes de los Veintisiete.
Y mientras los diplomáticos exponen sus argumentos, no siempre comprensibles, sobre le terreno el conflicto se reanudó ayer, después de que se produjera un fuego cruzado entre el Ejército congoleño y los rebeldes de Laurent Nkunda en Kabasha, a unos 100 kilómetros al norte de Goma, según el portavoz de la ONU, Jean-Paul Dietrich.
El enfrentamiento entre ambas partes, que esta vez duró unos 10 minutos, está asolando la provincia oriental congoleña de Kivu Norte, donde más de 250.000 personas se han visto forzadas a desplazarse en los últimos dos meses.
“Aunque no sabemos cuál de las partes ha sido la primera en abrir fuego, estamos patrullando la zona” declaró Dietrich.
Gran parte de los afectados por el conflicto, que inició el ex general Nkunda en 1998, huyeron hacia el sur cuando se intensificaron los combates el pasado mes de octubre y llegaron a Goma, la capital de la provincia, localidad que los rebeldes no han conseguido tomar.
Mientras, el enviado especial del secretario general de la ONU, el ex presidente nigeriano Olusegun Obasanjo, arribó el viernes a Kinshasa para entrevistarse con el presidente de la RDC, Joseph Kabila, y se prevé que se traslade en las próximas horas a la ciudad de Goma para econtrarse con el líder de los rebeldes, Nkunda. Obasanjo se reunió también el viernes con el presidente de Angola, José Eduardo dos Santos, así como con miembros del Parlamento y senadores de la RDC, para tratar la situación en el este de Congo.
El ex mandatario nigeriano les informó de lo decidido en la reciente Cumbre de Nairobi, promovida por la ONU y la Unión Africana, para abordar el conflicto, donde desde agosto más de 250.000 personas se han visto desplazadas de sus hogares en Kivu Norte. La organización humanitaria International Rescue Committee señala que los conflictos y las crisis humanitarias que la RDC ha sufrido desde 1998 han dejado ya un saldo de 5,4 millones de fallecidos y continúan causando una media de 45.000 víctimas mortales cada mes.