Manifestaciones en todo el planeta denuncian el “perjuicio” causado a las familias trabajadoras por el libre mercado y reclaman más empleos
El estadounidense George W. Bush saluda cordialmente al presidente del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero.
Efe Washington
Washington no solo vivió ayer la cita de los mandatarios mundiales; también fue el escenario de una multitudinaria manifestación que recreó una marcha fúnebre para declarar “muerto al capitalismo”. Se trató de una concentración para pedir a la cumbre del G-20 que fomente la creación de empleos y mejores la cobertura sanitaria.
Acompañados de músicos que entonaban melodías, los manifestantes denunciaron lo que consideran como el “gran perjuicio” del sistema capitalista, que permite la “avaricia corporativa” en detrimento de los países pobres.
¡Un funeral para el capitalismo. Finalmente ha muerto!, rezaba una vistosa pancarta, adornada con dos calaveras en blanco y negro en ambos lados. ¿Para quién estás salvando al capitalismo? Para los ricos y los poderosos, indicaba otra.
Algunos manifestantes gritaron consignas o portaron carteles con mensajes como La necesidad humana y no la avaricia corporativa, Resistencia contra el imperio estadounidense y Alto a la avaricia corporativa, trabajos con justicia!.
El desfile fúnebre, encabezado por dos mujeres ataviadas con el sombrero emblemático del Tío Sam, partió de un parque cercano a la sede del Fondo Monetario Internacional (FMI) y marchó seis manzanas hacia una iglesia luterana.
“Nuestro mensaje es que el sistema económico necesita un cambio fundamental. El fundamentalismo del libre mercado ha estado perjudicando a las familias trabajadoras durante décadas”, explicó Ruth Castel Branco, del grupo Trabajos con Justicia.
El presidente de EEUU, George W. Bush, “ha estado presionando por más desregulación (del sector financiero) y sus políticas han provocado la pérdida de miles de empleos”, agregó la activista.
Castel Branco afirmó que los trabajadores han sido los más golpeados por la crisis económica, “pero solo cuando se viene abajo Wall Street se pone atención”.
Además, añadió que, con la llamada Cumbre del Pueblo, organizada por una veintena de grupos progresistas, los activistas piden que el Gobierno de EEUU y los participantes de la cumbre del G20 fomenten la creación de empleos, mejor cobertura médica y “empleos verdes”, compatibles con el medio ambiente.
Algunas de sus metas son afines a la agenda legislativa del presidente electo norteamericano, Barack Obama, y, según la activista, “la sociedad civil continuará presionando por el avance de estos temas”. “Obama no podrá hacerlo todo solo, va a necesitar al Congreso, pero allí estaremos para seguir presionando”, destacó.
Además, otras ciudades del planeta, entre ellas Madrid, también vivieron en sus calles protestas contra esta cumbre.
Ajenos a estas manifestaciones, los mandatarios mundiales se reunieron en la capital de EEUU, colapsando las calles de la ciudad con numerosos cortes de tráfico y un fuerte dispositivo de seguridad.
Los políticos que participan en la cumbre se alojan en los hoteles más exclusivos, esparcidos por el municipio. Por tanto, las medidas de seguridad están extendidas no solo a las inmediaciones del Museo Nacional de la Construcción, donde se celebra la reunión. Resultado: un caos circulatorio y, encima, mojado por la lluvia.
Cada vez que se mueve una delegación, bien sea para acudir a un acto oficial o cualquier encuentro bilateral, una caravana de coches escoltados por la Policía recorre la ciudad de un lado a otro cortando a su paso el tráfico.