La iniciativa de la presidenta de la Diputación de poner en marcha un plan provincial de empleo, aprovechando los fondos que, procedentes de la CE pasan por el Gobierno y la Junta, para recalar en proyectos ligados a los municipios, es necesaria en estos momentos de recesión económica, en la que no sólo no puede despilfarrarse o perderse si un sólo euro de dinero público, sino que hay que agotar las fórmulas de consenso posible para que se dirijan tanto a corto como a largo plazo a aquellas iniciativas que realmente creen nuevos empleos. También es posible, visto los mimbres con los que se ha presentado la iniciativa. Se ha partido de unos fondos reales de 3.210.000 euros de la Estrategia Europea de Empleo con los que cuenta la Diputación para desarrollar el proyecto ‘Servicios de Proximidad’, a los que se unirán otro medio millón procedente del programa ‘Empleo para ti; León Labora’ y se han iniciado los contactos para colaborar en proyectos europeos como ‘Interreg’. La Diputación ha sumado a esta iniciativa a todas las organizaciones empresariales y sindicales de la provincia, con el fin de coordinar los proyectos susceptibles de recibir estos fondos públicos. Los grandes pactos por León en situaciones de crisis no son nada nuevo en esta provincia y su éxito más bien escaso, pero esto no es disculpa para no volver a intentarlo aprendiendo de errores anteriores. El drama del paro va a a agudizarse durante los próximos meses en León y en todo el mundo y ninguna administración pública tiene la varita mágica para darle solución, pero hoy todos somos conscientes de que sin una fuerte inyección de dinero público, por más déficit que genere, no se saldrá de esta crisis. Los políticos y los funcionarios tienen el reto inexcusable de que no acabe perdido en los laberintos burocráticos o financieros.