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LA LUCHA ANTITERRORISTA UN GOLPE POLICIAL DESCABEZA LA BANDA

Cae el presunto asesino del guardia leonés en Capbreton

El responsable de los ‘comandos’ fue detenido junto a su novia gracias a unas placas mal falsificadas y los correos electrónicos

Los gendarmes introducen a ‘Txeroki’ en un furgón tras el registro exhaustivo del piso de Cauterets, a la derecha, una imagen del etarra. efe

Agencias Madrid
A diferencia de las frecuentes redadas en el ámbito abertzale, que a menudo parecen destinadas a contentar a la opinión pública, y que suelen terminar con los detenidos en la calle pocas horas después, ayer las Fuerzas de Seguridad sí asestaron a ETA uno de esos golpes que dejan sin aliento a una organización cada vez más dividida y debilitada.
De hecho, una operación conjunta de la Gendarmería y la Guardia Civil permitió capturar al ya casi mítico jefe militar de ETA, Garikoitz Aspiazu Rubina, alias Txeroki, máximo responsable de los comandos de la banda, líder de la línea dura y artífice del final de la tregua trampa. El asesino, sobre el que pesan nada menos que 22 causas judiciales abiertas y que ha dado personalmente la orden para cometer todos los últimos atentados, fue detenido la madrugada del domingo al lunes junto a la también etarra Leire López Zurutuza en la localidad de Cauterets, en los Altos Pirineos franceses.
Txeroki y su compañera, que estaban dormidos e iban armados en el momento de su captura, residían en un piso que habían alquilado el jueves pasado por una semana de plazo. En el inmueble, la Policía encontró, además de dos pistolas, dos ordenadores, documentación falsa y 3.000 euros en efectivo, una peluca que el número uno de ETA utilizaba para pasar desapercibido tras haberse rapado la cabeza, según apuntó el ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba.
El socialista también reveló que las placas de matrícula mal dobladas de un vehículo robado en Francia fueron claves para dar con su pista. El titular de Interior recordó que, este mismo año, Madrid y París firmaron un acuerdo para crear equipos conjuntos de investigación permanente, una de cuyas principales labores consiste en seguir los rastros de los automóviles robados al otro lado de los Pirineos. Fue pues precisamente la pista de uno de estos utilitarios, sustraído hace unas pocas semanas, concretamente un Peugeot 207 y sus matrículas, las que permitieron llegar a su “usuario”, que no era otro que Aspiazu.
“No es que fueran falsas -señaló Rubalcaba con respecto a las identificaciones del vehículo-, sino que no podían existir, puesto que correspondían a otro tiempo”. Se refería a que el tipo de numeración estaba vigente en unas fechas en las que ni siquiera se fabricaba ese modelo concreto. Este tipo de errores “da buena cuenta de la situación por la que atraviesa ETA”, puntualizó el jefe de las Fuerzas de Seguridad, antes de proseguir con la explicación de una redada que tiene más antecedentes.
Aunque con menos detalles, el ministro también mencionó la utilización por parte de ETA de bares con acceso a ordenadores públicos, y, asimismo, insinuó la participación en el operativo del Centro Nacional de Inteligencia (CNI).
“Para nadie es un secreto que la banda utiliza cibercafés, ni tampoco que las Fuerzas de Seguridad los investigan”, afirmó el socialista al ser preguntado por el rastreo de dos cuentas de correo electrónico que también habrían aportado indicios determinantes para localizar el paradero de Txeroki.
Una vez concluidas las explicaciones sobre la génesis de uno de los golpes más significativos contra la banda, el ministro trató de apuntalar la importancia de la detención mediante un exhaustivo repaso de la trayectoria criminal de Txeroki. A él atribuyó las 15 operaciones policiales que se han producido desde el final de la tregua trampa para concluir que, “en la gran mayoría, aparece, directa o indirectamente” Aspiazu, ya fuera porque era el responsable de los comandos, o porque ordenaba los atentados.
Además, le asignó la autoría material del asesinato del juez José María Lidón, así como el atentado que mutiló a Eduardo Madina y el doble crimen de Capbreton, en el que fallecieron los guardias civiles Centeno y Trapero. Ambos pertenecían al Grupo de Apoyo Operativo del Servicio de Información de la Guardia Civil, dedicado la instalación de aparatos de seguimiento de sospechosos, escuchas telefónicas y otras tareas vinculadas a instrumentos tecnológicos. Varios compañeros de ambos agentes, proclamó Rubalcaba, han participado muy activamente en esta operación.
Más adelante, se refirió a las “especulaciones legítimas” sobre quién será el sustituto de Txeroki al frente de ETA , eso sí, únicamente para restar toda importancia a cuál sea su identidad. “Desde este mismo momento” las Fuerzas de Seguridad francesas y españolas trabajan para que acabe, como Aspiazu Rubina, detenido”, declaró el ministro sin mencionar a Aitzol Iriondo, hasta ahora lugarteniente del arrestado y que, según todos los indicios, será su heredero.
Por último, respecto al posible enfrentamiento entre Txeroki y el anterior número uno, Thierry, detenido en mayo, Rubalcaba fue muy conciso: “Se dice mucho sobre si hay duros o blandos. Es irrelevante, todos acabarán en la cárcel”.

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