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NIEVE / Temporada 2008-09

El ‘valle del olvido’ vuelve a mirar al futuro con ilusión

Los pueblos del Curueño hacen balance tras 6 años de acceso a San Isidro

Las facilidades que se le den al turismo son una de las grandes vías de desarrollo para los pueblos de la ribera del Curueño. REPORTAJE GRÁFICO de MAURICIO PEÑA

David Rubio León
Por estas fechas se cumplen seis años de la apertura del acceso a la estación invernal de San Isidro a través del puerto de Vegarada. Las riberas del Porma y del Curueño corren paralelas a través de la montaña central leonesa en buena parte de su recorrido. Por su cercanía, los pueblos de los valles de éste último pidieron durante años que se abriera un acceso a San Isidro, reclamación con la que la Diputación cumplió el 17 de diciembre de 2002. El objetivo, la esperanza, era que la apertura de ese acceso sirviera para el desarrollo sostenible de los pueblos que forman parte de los ayuntamientos de La Vecilla, Valdepiélago y Valdelugueros. Seis años después, el balance es que ha aumentado la inversión en esta zona, hay sólo un poco más de trabajo para sus habitantes y la despoblación sigue imparable.
“Desde 2002, la oferta hostelera en nuestro municipio se ha triplicado, alcanzando actualmente las 150 plazas hoteleras”, dice Emilio Orejas, que es alcalde de Valdelugueros. Él es responsable de algunas de iniciativas más interesantes que, en torno al mundo del turismo en general y de la nieve en particular, se han desarrollado en esta comarca a lo largo de los últimos años. Es el caso, por ejemplo, de la máquina pisanieve que ha adquirido el consistorio que él encabeza, con la que tiene el proyecto de desarrollar una pista de esquí de fondo.
A pesar de ello, sigue habiendo diferentes problemas de adaptación: “La gente no se ha mentalizado de que pueden surgir nuevas formas de trabajo, por eso desde el Ayuntamiento de Valdelugueros estamos insistiendo en la organización de cursos de formación, para los que contamos con la colaboración de Diputación”, añade Orejas.
Uno de los hosteleros que ha invertido en la zona es Alfredo Martínez, propietario del centro de turismo rural Los Argüellos, inaugurado oficialmente el pasado jueves por el consejero Antonio Silván aunque ya en funcionamiento desde el pasado verano: “Es una pena que estando San Isidro mucho más cerca de León por aquí no se esté aprovechando. Estamos en un segundo plano, y eso que la oferta de esta comarca, tanto en invierno como en verano, es verdaderamente espectacular”, asegura el empresario.
La misma opinión tiene otro de los que se puede considerar como grandes inversores en la zona de Valdelugueros,Eusebio del Castillo, propietario de Casas de Montaña Alto Curueño: “Ya estamos un poco cansados de buenas palabras, de Plan Director, intenciones... Queremos realidad, porque, a día de hoy, la inversión de las instituciones aquí es verdaderamente poca, cuando, si el acceso a San Isidro se hiciese bien, si no fuesen todas las inversiones par la parte de Puebla de Lillo, se beneficiaría no sólo este valle sino también el de Vegacervera, que está muy cerca, y los ayuntamientos de Valdepiélago y La Vecilla, por ejemplo”. Para Eusebio del Castillo, “es una pena que, para muchas cosas, se estén beneficiando más de San Isidro en Asturias que en León”. Además, el empresario concluye que “se han anunciado más inversiones, pero la gente que tenemos empleados, que tenemos una hipoteca, no podemos esperar mucho”.
En lo que están de acuerdo todos los interesados en el acceso a San Isidro por Vegarada es en que se deben mejorar las infraestructuras. Cada vez que nieva, la carretera hecha por Diputación entre el alto del puerto y Riopinos tarda en ser despejada, “y cuando la limpian, no se suele anunciar en la web de la estación o tardan en hacerlo, con lo cual la gente que viene de fuera descarta alojarse en este valle por temor a no poder llegar a San Isidro”, puntualiza Eusebio del Castillo.
De la misma opinión es Jairo Caño, de la casa rural Brisas del Cierzo: “La zona ha mejorado mucho a lo largo de estos 6 años, pero la verdad es que queda mucho por hacer”. Para él, “sería fundamental contar con una máquina quitanieves sólo para este valle, que es lo que ocurre en Lillo, porque la que hay es compartida con Piedrafita”.
En cualquier caso, lo que resulta evidente es que, a pesar de que el acceso tiene muchos detalles, algunos de importancia trascendental, que mejorar, el que la literatura bautizó como ‘valle del olvido’ vuelve ahora a mirar al futuro con esperanza.

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