Cubo de la calle Conde Rebolledo para el que se solicita financiación urgente ante su estado de ruina. MAURICIO PEÑA
I.H. León
Alerta roja en el cubo de la Muralla ubicado en la calle Conde Rebolledo. Tras la actuación en los dos cubos de Las Clarisas, éste se ha convertido en el ‘patito feo’ de la Muralla hasta el punto que el Ayuntamiento de León ha solicitado, con caracter urgente, financiación al Ministerio de Cultura para poner remedio a su estado. El Consistorio se ha hecho eco de la comunicación por parte del arquitecto redactor del Plan Director de la Muralla que llama la atención sobre la situación de emergencia y ruina de este cubo del lienzo sur en la esquina suroeste del Palacio del Conde Luna.
Una vez constatada dicha situación, concluyen que sería necesario ejecutar “de inmediato” –dice el informe municipal– los trabajos de documentación, consolidación y puesta en valor de citado cubo, trabajos valorados en 250.000 euros, para eliminar la situación actual de peligro que entraña para la seguridad pública, así como la integridad de la propia Muralla.
Se resolvía por tanto, “dar traslado al Ministerio de Cultura –propietario de toda la Muralla– del citado informe y solicitar una subvención para la ejecución de las obras necesarias, o su ejecución directa por parte del Ministerio”.
El Plan Especial del Casco Antiguo (Peca) establece los cubos que deben quedar al aire con el tiempo y cuáles no. Concretamente los de este lienzo no. El motivo es que sobre esta pared se asientan casas que están amortizadas; se trata de un tramo de la Muralla que lleva cinco siglos tapado. Sin embargo, las dos casas adosadas a este cubo que hace esquina con el Palacio Conde Luna y que está, en parte, visible, sí cuenta con el beneplácito del Peca para ser dejado al aire, pues en un apartado especifica, apuntan expertos en patrimonio y conocedores del Plan, que estas dos viviendas, sólo estas dos, son susceptibles de ser eliminadas ya que son de finales del siglo XIX, principios del XX.
Los entendidos señalan que el arreglo de este cubo requiere de la supresión de estas casas. Se puede tratar de reconstruir la coronación y asegurar las piedras, explican, pero el verdadero arreglo del mismo exige eliminar las dos viviendas adosadas.
Según se recoge en el libro de César Álvarez Álvarez, ‘La Ciudad de León en la Baja Edad Media’, la conservación de la muralla ocupó durante la Edad Media un lugar prioritario entre las preocupaciones de las autoridades locales “que siempre aplicaron parte de sus ingresos a este menester, acatando así lo regulado en Las Partidas”. Por entonces, los vecinos de León, fueran laicos, clérigos o nobles, soportaban un impuesto ordinario de ‘renta de los muros’. A este se sumaron, en varios momentos de la historia, contingentes extraordinarios destinados a la recuperación y mejora de la cerca.
“Recursos específicos del concejo, regulares o extraordinarios, gravámenes reales o de tránsito y derramas y repartimientos de diversos tipos y cuantía proporcionaron el sistema de financiación que la sociedad leonesa del momento necesitaba para que el perímetro urbano donde vivía adquiriera la categoría alfonsina de ciudad”, escribe Álvarez Álvarez cuando cuenta que debió ser en torno a 1350 cuando concluye la construcción de la Muralla. También cita y reproduce documentos del siglo XV en los queel concejo leonés se queja ante los Reyes de la necesidad de arreglar ciertos cubos y pedazos de cerca que están hundidos a quienes solicita echen una imposición general, en unas ocasiones, o graven las mercancías que entren en la ciudad, en otras.
La petición de arreglo por parte del Ayuntamiento de León se dirige actualmente al Ministerio de Cultura, actual propietario de la Muralla de León.