Vista general de Viseu, la ciudad donde se ha celebrado el reciente encuentro entre las autoridades de Castilla y León y de la región centro de Portugal. ICAL
Ical Viseu
Fue el primer puente que se levantó en La Raya de forma clandestina”. El acontecimiento lo evoca con cierto orgullo Amador Calvo, quien aún recuerda que los moradores de uno y otro lado de la frontera convocaron una fiesta popular en la que se sirvieron sardinas y alubias en cazuelas de cobre, amenizada con la música de un acordeonista, para celebrar la culminación de tan magna y necesaria construcción. Los vecinos de la localidad salmantina de Aldea del Obispo y los lusos de Val de la Mula rompieron su secular aislamiento por carretera en 1991, cuando decidieron construir un puente sobre el río Turones sin ningún tipo respaldo oficial. Hasta entonces, para deambular de uno a otro pueblo, distante apenas un kilómetro, había que cruzar el cauce de este afluente del río Águeda pisando unas tablas de madera colocadas sobre grandes piedras. Cuando aún se mantenía la divisoria, “los guardiñas portugueses nos lo hacían pasar mal”, lamenta Amador, quien a sus ochenta años no perdona que a su mujer, en una ocasión, una pareja de estos funcionarios de fronteras no le permitiera emplear los tablones y la obligaran a cruzar el río “con agua que le cubría hasta el pecho, porque había ido a comprar café y azúcar a pueblo portugués y eso, entonces, era contrabando”.
Desde siempre, salmantinos y portugueses de La Raya han mantenido una estrecha colaboración comercial y laboral. Antaño, desde el lado español llegaba el pan de trigo, la carne y los embutidos y, a cambio, recibían café, sardinas y bacalao. El llamado Mercado Único redujo este trasiego de productos; pero, ahora, se comparten otros servicios. Así, un nutrido grupo de hombres y mujeres portugueses, entrados en la tercera edad, acuden a las clases de gimnasia que se imparten el Club del Jubilado de Aldea del Obispo. También es común que muchos lusos que trabajaron en el lado español mantengan el domicilio aquí, porque la atención sanitaria española es mejor y “los medicamentos para jubilados son gratuitos”, comenta Joaquín, que emigró a San Sebastián hace años.
Sgún el profesor de Geografía de la Universidad de Salamanca, Luis Alfonso Hortelano, estas actuaciones son un buen ejemplo de cooperación transfronteriza, “ante un problema, los propios lugareños buscaron soluciones eficaces”. Es lo que este geógrafo, especializado en desarrollo rural y autor del primer ‘Atlas de la Raya hispano-lusa: Salamanca, Beira interior norte, Alto Douro’, denomina “gobernanza territorial”, que no es otra cosa, “que el buen gobierno de una zona, que cuenta con una historia común y unos territorios de caracteres similares a ambos lados de La Raya, contando y atendiendo las necedades de sus habitantes”. Otro excelente ejemplo de colaboración transfronteriza es la sociedad mixta hispano-lusa, que se creó para gestionar un barco que realiza paseos fluviales por el embalse de Saucelle, que parte desde el pantalán instalado en la localidad salmantina de Silvestre, o bien desde el puerto de Feixo da Espada à Cinta, en la orilla portuguesa.
Pero no todas las iniciativas fructifican en este territorio fronterizo que pierde población. Actualmente apenas si llega a los 39.000 habitantes, frente a los cerca de 100.000 que, hace cincuenta años, contaba esta franja que ocupa el oeste de las provincias de Zamora y Salamanca.
Ahora que el presidente de la Junta asumirá el próximo día 18 la presidencia del Plenario Castilla y León-Región Centro de Portugal, Luis Alfonso Hortelano aconseja a Juan Vicente Herrera que haga valer las ideas de la Estrategia Territorial Europea, “potenciando el policentrismo y reforzando las cabeceras de comarca”. El geógrafo recuerda que hubo un tiempo donde se proyectaron grandes iniciativas y “fracasaron porque no se contó con los pobladores”, sentencia este investigador.
La Junta de Castilla y León priorizará, a lo largo de los dos próximos años en los que le corresponde ejercer el mandato de la Comunidad de Trabajo Castilla y León-Región Centro de Portugal, el proyecto Movilidad, Innovación y Transporte (MIT), así como la cooperación de “proximidad”, destinada a “satisfacer las necesidades de los ciudadanos que residen en las zonas transfronterizas y que históricamente han vivido con mayores desequilibrios”.
Así lo explicó el jefe del Ejecutivo autonómico, Juan Vicente Herrera tras la firma de un convenio adaptado a la época actual. El anterior databa de 1995, fecha en la que se creó el Plenario. Herrera destacó que el proyecto MIT, que pretende dinamizar el eje Oporto-Lisboa-Irún, es “necesario para las dos regiones”, que entre ambas suman 120.000 kilómetros cuadrados y cerca de 10 millones de habitantes. “Se trata del desarrollo del territorio, la sostenibilidad”, comentó el presidente de la Junta, quien destacó que esta iniciativa de la Comisión de Coordinación y Desarrollo de la Región Centro de Portugal (Gobierno de la Región), pretende potenciar y fomentar los puertos marítimos de Aveiro y Figueira da Foz, así como los centros logísticos de Palencia, Burgos y Miranda de Ebro. Gracias a los proyectos de colaboración entre ambas zonas, se han desarrollado más de medio centenar de proyectos al programa europeo Interreg IIIA, que ahora en diciembre finaliza su ejecución, con la inversión de más de 100 millones de euros (64 de ellos procedentes de los Feder).Y es que Europa, cada día más, busca convenios de colaboración sin fronteras.