Viggo Mortensen, en el homenaje que se le rindió en la Diputación en octubre de 2006, rodeado de fans. SECUNDINO PÉREZ
M.C.C. León
Llevo el pin de oro de la ciudad de León en mi solapa. Yo quiero mucho a la provincia y a la ciudad de León y volveré en cuanto pueda. Saludos, especialmente a la gente del alto Curueño”. Es lo que ha dejado escrito Viggo Mortensen en un chat esta misma semana, coincidiendo con el estreno en España de su última película, ‘Appaloosa’.
En Valdeteja ya le están esperando. Este pequeño pueblo, perteneciente al Ayuntamiento de Valdelugueros, sueña con la vuelta de toda una estrella del cine. Allí es uno más en el bar, en las calles y en sus paseos por buena parte de la montaña más hermosa de León. “No hace falta el edificio, yo me siento en casa en toda la montaña central”, asegura Mortensen.
“Es muy importante para nosotros, porque nos ha permitido mostrar al mundo entero la belleza de nuestros pueblos. Nosotros no damos tanta importancia a las cosas, pero él, que tanto ha recorrido, ha encontrado aquí un lugar muy especial que nos tiene que hacer sentirnos orgullos”, comenta el alcalde de Valdelugueros, Emilio Orejas.
El Ayuntamiento de Valdelugueros quiere dar también el nombre de Viggo Mortensen a una pequeña placita. Todo el pueblo ya conoce la zona como la plaza de Viggo, aunque todavía queden todas las obras por hacer.
Y es que Viggo es conocido en toda la montaña central. Cuando recibió la insignia de oro de la provincia, en un acto en la Diputación hace un par de años, el propio actor dio su ruta favorita: “Lespropongo un viaje para esta tarde: subir a La Robla, cruzar por los pueblos de Fenar hasta el Torío, llegar a Cármenes, coger la carretera de Valdeteja y volver por La Vecilla», dijo el actor en un alarde de geografía leonesa, que además detalló con bares y las paradas recomendables en el itinerario. Y añadió: «En Valdeteja me han pedido que les diga a los de la Diputación que presten más atención a su carretera, que no está nada bien», añadió el actor.
Valdeteja ofrece estos días todo su esplendor. Ha pasado el verano y ya quedan pocos vecinos, pero su paisaje es impresionante con ese contraste de caliza y árboles de colores.
En el bar del pueblo, que sólo abre los fines de semana, un buzón a la usanza norteamericana, espera carta del actor.Y es que Mortensen no deja de hablar de esta comarca. Y además sin cobrar un duro.