Zapatero asegura que su Gobierno no renunciará a la capacidad reguladora
Zapatero conversa con Chaves, en presencia de Blanco. efe
F.A. Madrid
El presidente del Gobierno, quizá inspirado por el ejemplo de insignes personajes como Churchill, sabe que, una vez constatada la inmensidad de la crisis económica y puestas en marcha las pocas iniciativas al alcance del Gobierno, además de rezar, solo quedan ya las grandes frases.
Solo así puede interpretarse que, frente a las cada vez más ácidas críticas del PP, que acusa a Zapatero de inoperancia y de tomar decisiones “a tontas y a locas”, el líder del Ejecutivo se limitase a explicar ayer que su Gabinete “va a dar la cara”, y que trabajará para “traer la recuperación” en lugar de esperar a que el alivio llegue por sí solo.
Tras semejante retahila de vaguedades, que no apuntaló con una sola cifra o iniciativa tangible, el líder de los socialsitas explicó que el mayor problema es el desempleo y que el país está inmerso en mayor crisis global, que es de una magnitud tal “que casi podemos sentir cómo la historia se mueve bajo nuestros pies”.
De nuevo en los terrenos de la ciencia política, el secretario general del PSOE trazó una hoja de ruta con cinco pautas para remontar la “incertidumbre”. En resumen, se trata de acentuar el liderazgo del Gobierno ante la crisis, de emplear todos los instrumentos del Estado para superar la situación actual, de mantener la protección social y de buscar el apoyo de los agentes sociales y las fuerzas políticas, especialmente del primer partido de la oposición para, entre todos, acordar soluciones nacionales. El último punto consistiría en la participación activa de España en todos los foros internacionales donde se den las respuestas globales a esta situación de recesión planetaria.
Y todo ello, añadió Zapatero durante su intervención ante el Comité Federal del PSOE, “manteniendo mi compromiso socialdemócrata” y huyendo de los cantos de sirena de de los “dogmáticos de la desregulación”, que están en la génesis de los actuales problemas.
“No entramos solos en esta crisis y no vamos salir solos de ella”, prosiguió el inquilino de Moncloa para subrayar la importancia de las decisiones adoptadas tanto en la reunión del Eurogrupo como en la de Washington, y que nunca antes fue tan necesario como ahora el encaje entre las decisiones internacionales y las nacionales para salir del atolladero. “El plan de choque nacional e internacional tiene que ser proporcional al ajuste que se está produciendo”, añadió sin explicar más tales palabras.
“Vamos a frenar la destrucción de empleo y anticipar la recuperación”, prometió Zapatero antes de reconocer que todos los organismos internacionales prevén la recesión de la economía española, porque se mantiene “la situación de desconfianza”. No obstante, el jefe del Ejecutivo también logró encontrar algunos datos positivos, tales como la buena evolución del sector exterior gracias al incremento de las exportaciones o que se haya corregido el déficit por cuenta corriente en dos puntos del PIB en un breve período.