El matrimonio Fernández-Grañeros ha volcado su vida en su gran familia
La familia al completo acude hoy a Valladolid para recibir el premio concedido por la Junta. LAURA A. ORIA
Laura A. Oria San Justo de la Vega
“...que cuando llueve se moja como las demás”. Esta canción infantil fue la escogida por la Gerencia de Servicios Sociales de la Diputación de León para proponer a Isabel Grañeros y Gerardo Fernández como candidatos a los Premios Infancia 2008 que cada año concede la Junta de Castilla y León. La sorpresa en la casa de esta familia ha llegado con la concesión de esa mención honorífica que reciben hoy en Valladolid y que ha llenado de ilusión a los pequeños de la casa.
Hay que trasladarse 20 años atrás para conocer el principio del trabajo realizado por este matrimonio, que ha acogido a 17 niños en su casa desde el año 1988, una cantidad a la que hay que sumar a Leia, su hija biológica, quien ha gozado de una gran cantidad de hermanos desde que llegó a este mundo, algo que sin duda le ha influido para encaminar sus pasos profesionales al campo socio- sanitario, en el cual se está formando actualmente.
Pero no es posible saltarse ningún detalle del largo camino recorrido por Isabel y Gerardo así que es obligatorio trasladarse dos décadas atrás y viajar hasta Madrid,donde montaron dos pisos de acogida por separado, algo que tan solo duró un año ya que consideraron que la unión de los dos podría llegar a aportarle algo más a los chicos, toda una familia.
Allí conocieron a Rafa quien, con tan solo cuatro años fue acogido por el matrimonio y adoptado antes de que naciera Leia y, con él, se vinieron a San Justo de la Vega, donde residen desde hace 15 años. Poco después llegó Ángel y muchos otros que han pasado una parte significativa de su vida con Isabel y Gerardo, con los que a día de hoy siguen manteniendo contacto. Actualmente, son tres los niños acogidos por la pareja, además de Rafa y Ángel, quienes fueron adoptados hace tiempo por ellos. A priori y, pese a la timidez frente a la cámara y la grabadora que hacen pensar que todo es paz y tranquilidad, la casa de los Fernández- Grañeros mantiene unos horarios frenéticos en los que cada uno conoce sus obligaciones “y en la que todos tenemos voz y voto”, como indica Isabel. “La mesa del comedor es el lugar en el que nos reunimos todos y damos nuestras opiniones sobre cualquier cuestión”, incluso cuando va a venir alguien nuevo a la casa “ya que ellos también tienen que opinar porque está claro que les va a afectar”.
Sin duda, el egoísmo es un concepto desconocido en esta casa en la que el matrimonio ha conseguido llevar a cabo su sueño de transformar en modo de vida lo que en principio era solo trabajo. Sin embargo, Isabel y Gerardo lo tienen claro cuando se les pregunta por el significado de este premio: “No puedes hacer esto esperando nada”. “A ellos sí que les ha hecho ilusión y son los que se lo merecen porque son los verdaderos campeones ya que se han desprendido de sus familias y han tenido que adaptarse a otra”.