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BALONMANO / Liga de Campeones (Zurich, 33 - Ademar, 29)

El partido más inútil de la historia

El Ademar, con los deberes hechos, cae en Zurich en un encuentro que no servía para nada

Martin Stranovsky lanza por encima de la defensa del equipo suizo en el partido de la primera vuelta de esta Liga de Campeones. SECUNDINO PÉREZ

Ferenc Schwainsteigger Zurich
El Ademar ya no está invicto en Europa. Da lo mismo porque los leoneses cayeron en un encuentro absurdo, en el mejor ejemplo de lo mal que hacen las cosas quienes mandan en el balonmano, en un duelo inservible porque ganaran o perdieran, los de Jordi Ribera ya sabían que iban a ser los primeros del grupo y que entrarán en la siguiente fase con tres puntos.
El equipo leonés se había jugado su pase con una situación cómoda la pasada semana en la complicada cancha de Montpellier. El empate en Francia certificó la clasificación de leoneses y franceses para la siguiente fase de grupos por lo que este partido en la localidad suiza no tenía ninguna importancia.
Suele ocurrir que en estos partidos sin nada en juego lo acaba ganando aquel que lo afronta con más ilusión. No es que los de Ribera no lo dieran todo porque el Ademar dejó siempre su sello de equipo serio y bien armado, sino que cuando el duelo se estaba decidiendo, en los diez últimos minutos, el equipo local tuvo más ganas de ganar el partido que un Ademar que para entonces ya tenía la mente en el sorteo de la siguiente fase y también en los compromisos de selecciones que ocuparán a más de la mitad de la plantilla leonesa durante esta próxima semana en la que habrá un nuevo parón en la Liga Asobal.
Era el final más lógico para un encuentro de ida y vuelta. Un duelo que arrancó con ventaja de los locales que mediada la primera mitad amenazaban con romper el encuentro de la mano de un Schimid muy inspirado que era una constante pesadilla para la escuadra leonesa que no encontraba la manera de recortar la ventaja que habían tomado los suizos que se iban camino del vestuario en el intermedio con un 20-15 que indicaban claramente que la retaguardia no se estaba mostrando tan acertada como en otras tarde.
Lo más lógico habría sido en un partido tan intranscendente como el de ayer que los leoneses bajaran sus brazos y se dejaran ir, pero este equipo leonés si destaca por algo es por su espíritu luchador y por querer ganar siempre. Por eso, nada más arrancar la segunda mitad del equipo de Jordi Ribera mostró su imagen de equipo defensor, esa cara que le permite recuperar balones y acabar con el contrario a base de una velocidad endiablada. Un parcial de 2-7 en ese arranque del segundo periodo colocó en el tanteador una igualdad que no iba a romperse hasta el minuto 50. Los dos equipos alternaban aciertos y errores sin que ninguno se fuera más allá de un gol arriba o abajo.
El duelo se iba a decidir en los diez minutos finales y ahí fue más sólido el equipo de Zurich que tomó un par de goles de ventaja y después le sirvió con aprovechar un par de acciones precipitadas del Ademar para llevarse una victoria de prestigio para ellos porque la lograba ante uno de los grandes de Europa, frente a un equipo destinado a dar que hablar en esta temporada, contra un Ademar que tenía los deberes hechos y que piensa ya en el sorteo de la siguiente fase en la que empezará con tres puntos y se medirá a los dos primeros de otro de los grupos, de cualquiera que no sea el que encabezó el Ciudad Real ya que la normativa de la Liga de Campeones impide que se vean las caras en la próxima fase dos equipos del mismo país que hayan quedado primeros en su grupo.

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