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TENIS / Copa Davis

España logra su tercera Ensaladera

El combinado nacional triunfa después de que Verdasco consiguiera el 1-3 ante José Acasuso

Emilio Sánchez-Vicario, Feliciano López, Marcel Granollers y David Ferrer posan con el trofeo. REUTERS

A.O. Mar de la Plata
El español Fernando Verdasco entró en la historia como el tenista que dio a España su tercera Copa Davis tras imponerse en el cuarto partido de la final al argentino José Acasuso por 6-3, 6-7, 4-6, 6-3 y 6-1 en un encuentro épico, de casi cuatro horas de duración y con remontada incluida. El madrileño, que sustituyó en el último momento al número uno del combinado, el alicantino David Ferrer, superó a su rival albiceleste en un choque que se alargó hasta las tres horas y 56 minutos y que tuvo en contra tras el tercer set, cuando caía por 2-1. Verdasco supo sobreponerse a todo, desde la grada hasta el buen tenis de su rival, que se vació por completo.
Con este triunfo, España conquista su tercera ‘Ensaladera’ y la primera a domicilio, después de los triunfos de 2000 en Barcelona ante Australia y 2004 frente a Estados Unidos en Sevilla. Además, la ‘Armada’ había disputado otras tres finales en Australia en los años 1965, 1967 y 2003.
Fue una ‘Armada’ que acabó con la ‘Legión’, que tenía todas las de ganar sin Nadal, y que había sido calificada como el Plan ‘B’ de Emilio Sánchez-Vicario. Desde que Croacia ganó el título en el año 2005 en Bratislava a Eslovaquia por 3-2, nadie había osado vencer como visitante. España lo ha logrado con una formación nueva, en la que Feliciano López es el único superviviente del equipo que disputó y perdió la ‘Ensaladera’ contra Australia en la final disputada en Melbourne en 2003.
Y es que desde el inicio se comprobó que la tarde sería de rojo y amarillo, que puso punto y final a la racha sudamericana, con 13 eliminatorias sin caer en su cancha.
En la primera manga, Verdasco estuvo sensacional, con un tenis muy seguro y manteniendo su saque sin problemas. Un ‘break’, con el 3-2 en el marcador, le dio alas para irse hasta el 6-3 final y poner por delante a España, que tenía más cerca la tercera ‘Ensaladera’ de su historia.
Pero, a partir de ahí, el rumbo cambió radicalmente y el duelo perdió cualquier dosis de cordura. Con tres roturas en la segunda manga, dos por parte del madrileño, el envite no tenía ningún guión que seguir y ninguna pauta que hiciera previsible tan siquiera alguna jugada.
Así pasó que, entre tanta rotura y respuesta del oponente, la manga se marchó hasta el desempate, en donde Acasuso, alentado por una grada espectacular, venció por 7-3, después de lograr cuatro puntos consecutivos.
Verdasco lo había tenido en sus manos, pero dejó crecer a su rival. El ‘Chucho’, de menos a más, endulzó su juego con el electrónico a favor y fue cambiando hasta el gesto de su cara, que comenzaba a sonreír. Ahí fue cuando el español perdió en carácter y en capacidad de reacción.
Las dobles faltas fueron su asignatura pendiente y Acasuso comenzó a encontrar mejor esa derecha que le había faltado en el primer set. La tremenda rapidez de la azulada pista de Mar del Plata impedía al propio albiceleste ser todo lo agresivo que acabó siendo a partir de la segunda manga. Con el 1-1, el tenista local se vino arriba y Verdasco fue perdiendo claridad en sus ideas. El madrileño, que confiaba poco en su saque, lo volvió a perder hasta en tres ocasiones en el tercer parcial. Bien es cierto que lo rompió otras dos, pero no estaba con la frescura del inicio del duelo.
Y eso que salvó hasta en dos ocasiones las pelotas que tuvo el argentino para apuntarse la manga (2-1), pero no pudo con un Acasuso que era cada vez más poderoso. Los ‘aces’ y el revés le empezaban a funcionar para infortunio del español, que cambió su cara en el cuarto asalto.
Reacción milagrosa
Los milagros no existen, pero Fernando Verdasco obró uno de los grandes. Psicológicamente había cambiado, y su contrincante se movía de lado a lado, sufriendo el juego del número 16 del mundo. Algún golpe espectacular salvaba al local de la quema tras varios ‘smash’ del español, pero insuficientes como para impedir el triunfo del pupilo de Sánchez-Vicario para poner el 2-2.
Este juego cambió incluso la forma de celebrar los puntos. ‘Fer’ apretaba los puños como el gran ausente de la final, Nadal, y movió a un país entero al compás de su raqueta. Tras romper el saque de José Acasuso con 4-2, se impuso la lógica para acabar venciendo por 6-3.
Con esto, Verdasco se plantó en el quinto y definitivo set, que antes de su comienzo tuvo un parón por dolencias estomacales del argentino, con una fortaleza tremenda. El madrileño ya había desenredado todas las dudas y firmó un tenis sobresaliente, digno de matricula de honor. No podía ser de otra forma para ganar una Davis, la tercera en la historia española y la primera en territorio ajeno, que sabe a gloria por cómo se desarrolló la competición.
Sin el mejor tenista del mundo en su nómina, jugando en una bravía Argentina, en pista rápida y sufriendo el revés del primer partido, esta Copa Davis es más que un título, es un triunfo al esfuerzo, a la solidaridad y a la constancia de un combinado que cruzó el charco no sabiendo que volvería con uno de los mejores tesoros que tiene este deporte.
Por otra parte, Alejandro Blanco, presidente del Comité Olímpico Español (COE), se mostró feliz por la victoria de España en la Copa Davis al imponerse en la final a Argentina en Mar del Plata y ha asegurado que “el tenis español ha demostrado que es el número uno del mundo”. Blanco indicó a Efe que este triunfo pone el colofón a un año glorioso, con las medallas olímpicas en Pekín, las victorias durante la temporada, el número uno de Rafa Nadal -ausente en la final por lesión- y los éxitos en general de los chicos y las chicas.
El máximo mandatario del COE aseguró que “es un día histórico, de esos grandes de verdad, para el tenis y el deporte español” y felicitó a los cuatro jugadores presentes en Mar del Plata, a todos los que no estuvieron, a “los entrenadores, empezando por (Emilio) Sánchez Vicario (el capitán), a todo el cuerpo técnico, a la Federación”. “Esta victoria supone un éxito importante”, insistió un pletórico Alejandro Blanco, quien valoró el hecho de haber ganado el torneo fuera de casa, ante “un rival como Argentina, peleón, luchador y con una gran calidad, así como con un público que presionaba como nadie”, y sin el auténtico número uno, Nadal. “Pero hay que hablar de los jugadores que han estado. Se ha hecho un equipo extraordinario”.

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