Los de Cervera ganan al Pontevedra, máximo goleador del grupo, con goles de Paixao y Stefan
Rubén García pugna por un balón aéreo con el jugador del Pontevedra Danilson, ante la atenta mirada de Castellano, ayer, en un lance del partido disputado en el Reino de León. MAURICIO PEÑA
Jorge Callado León
La Cultural sigue con paso firme rompiendo todos los registros que se le ponen por medio. El equipo de Álvaro Cervera sigue siendo una semana más el equipo menos goleado de España y esta vez lo confirmó ante un grande del grupo que también aspira a jugar la fase de ascenso. El Pontevedra llegó a León siendo el equipo máximo goleador del grupo y con el reto de acabar con la impresionante racha blanca. Agua. Los gallegos no encontraron la forma de acabar con la muralla culturalista y se fueron para casa de vacío.
Mientras, el equipo leonés ofreció una semana más otro tanto de lo mismo, una filososfía de juego que sigue dando sus frutos. El bloque juega de memoria y lo más importante, cuando los jugadores están sobre el terreno de juego se ve de inmediato que todos saben muy bien lo que tienen que hacer en cada situación de juego. Prácticamente sin fisuras y buscando siempre la mejor ocasión para hacer daño sin prisas, con las ideas claras y sobre todo sin complicaciones. Así funciona esta Cultural y así está cosechando estos resultados que ya le colocan como una seria candidata a jugar la fase de ascenso.
El de ayer era toda una prueba de fuego para ver el verdadero potencial del equipo leonés y la capacidad de reacción ante un rival sobrado de calidad y que sus individualidades pueden ser letales. Estaba todo estudiado y como viene siendo habitual, todo salió según el guión previsto. La Culturalsabía que enfrente se iban a encontrar con un equipo ambicioso y con hambre de gol. Dos equipos que buscaban siempre la jugada desde atrás y tener el mayor tiempo posible el balón.
El Pontevedra empezó a ver las orejas al lobo. Buscó, encaró y lo intentó pero una vez que la jugada llegaba a la línea defensiva blanca, se acababan todas las opciones de peligro. Mientras, la Cultural mantenía su misma línea de juego. No tenía prisa, buscaba el mejor pase y las bandas. Si el equipo defendía, era cuestión de tiempo de que llegaran las ocasiones, aunque en el terreno de juego se advertía que éstas iban a ser contadas.
Pero entonces apareció el capitán Iván Mateo tras recibir un pase en profundidad no desaprovechó el pasillo que le brindaban los gallegos para llegar al área donde su ocasión de gol acabó con un claro penalti del capitánVázquez. Todo iba sobre ruedas.
Y llegó la niñería
Todo iba a ser muy aburrido si el gol llegaba sin más desde losonce metros. El encargado de lanzarlo estaba claro. Mateo se preparaba, pero entonces apareció Paixao y dijo que lo tiraba él. El capi se mosqueó, Cervera desde la grada no se lo creía (de hecho cuando lanzó el portugués no quiso ni mirar) y al final gol. Todo resuelto. Se abría el marcador, unos los celebraban, otros como Mateo estaba de los cohetes y a punto estuvo de costarle la sustitución por su actitud posterior en el campo yel luso feliz, que lo que quería era marcar para tapar su ya habitual discreta actuación.
El equipo se recompuso, sobre todo por la bronca que hubo al descanso. No era de recibo que el Pontevedra fuera a sacar tajada de una niñería. Los pupilosdel tinerfeño se centraron sabedores de que el equipo gallego iba a ir por el partido. Y así fue. La Cultural también supo sufrir y aguantar las batidas de un rival que buscaba el empate a toda costa.
De todas formas, un penalti de libro no pitado a Rico pudo haber sido la sentencia a los diez minutos de la segunda mitad. El colegiado asturiano no se atrevió y regaló así emoción hasta el final. Mateo tuvo en sus botas el segundo y una volea de Mato también rozó el poste.
Ya en el descuento, el Pontevedra reclama un penalti, mientras que la Cultural arma un contraataque que acaba con un pase medido de Chema a Stefan que puso la guinda. Suma y sigue. Y ya van 810 minutos sin encajar un gol.