Familiares y amigos la despidieron en medio de un gran dolor e indignación
Fueron centenares las personas que quisieron despedirse ayer de Maite en su pueblo natal de Aviados. J.M. LÓPEZ
Alfredo Hurtado Aviados
Cientos de personas quisieron ayer dar el último adiós a María Teresa García Flórez en ‘su’ pueblo natal de Aviados en medio de un inmenso dolor e indignación.
Fueron centenares los amigos, conocidos y familiares que estuvieron presentes en la tarde de ayer en la iglesia de la localidad para despedirse de Maite, asaltada y apuñalada brutalmente durante la madrugada del sábado en plena calle de la capital leonesa.
Familiares, vecinos, amigos y empresarios leoneses abarrotaron literalmente el templo, así como la explanada colindante. Es más, una gran mayoría del numeroso público asistente no pudo siquiera acceder al interior del templo donde no cabía más gente.
Con bastante anterioridad de dar comienzo el funeral, a las 16:00 horas, las calles de Aviados ya estaban pobladas de coches. Nadie quería dejar sola a la familia de Maite, una “mujer conocida por todos”, que regentaba en la actualidad una boutique de moda en la avenida Roma y que fue presidenta de la Asociación Leonesa de Comercio (Aleco) en los noventa.
“Sus padres, Miguel García y Rosa Flórez, así como sus hijas Romina y Mónica no entienden cómo se puede arrebatar una vida humana a cambio de unas monedas o billetes”, comentaba ayer un familiar.
“Ha sido una gran pérdida, ya que Maite, como todos la conocíamos en Aviados, era una persona muy querida en el pueblo. Además, en época de verano venía casi todos los días”, añade.
Maite estaba separada, tenía dos hijas y se iba a convertir en abuela por tercera vez dentro de un mes. A sus 57 años, quienes la conocían la definen como una mujer emprendedora, optimista y volcada en su trabajo; su muerte ha causado una gran conmoción en León y en el comercio al que defendió intensamente a finales del siglo XX.