El anuncio por parte del Ayuntamiento de León del inicio de las obras del cruce de Michaisa en la próxima primavera, con un plazo de ejecución de 19 meses, supone un gran paso adelante en la solución a los problemas de tráfico que la zona arrastra desde hace décadas, que ha sido reclamado insistentemente y contemplado en los programas de los últimos gobiernos municipales sin que nunca se llevara a efecto. El acuerdo ha sido posible gracias a la colaboración de las tres administraciones, municipal, autonómica y estatal, que financiarán los más de seis millones que costará la obra, colaboración que se hace indispensable para muchas otras actuaciones en la ciudad debido al fuerte endeudamiento que arrastra el Consistorio leonés, que le impide acometer grandes proyectos de inversión por sí solo. El soterramiento de este cruce se plantea hoy más como una obra de futuro que para solucionar un problema puntual, pues tras la apertura de la ronda sur en su totalidad, la intensidad del tráfico por esta vía ha disminuido sensiblemente. Una vez que la obra esté concluida y con la apertura de la conexión entre la actual ronda sur y la autovías de Benavente y Burgos, el sur de la capital gozará de unas excelentes comunicaciones, lo que le permitirá el desarrollo industrial y también el residencial que siempre ha reclamado y había quedado pospuesto en beneficio de los municipios del norte de la ciudad. En los próximos años, a causa de la recesión económica y el parón inmobiliario, disminuirá la presión por completar la gran circunvalación de León. Sin embargo, si las administraciones públicas mantienen su apuesta por la obra pública para crear empleo, sería buen momento para desempolvar la ronda norte y preparar el crecimiento racional de la próxima década.