Una llamada del presunto asesino desde el teléfono de Maite fue clave para su detección
Barrio de San Esteban donde fue detenida la pareja del presunto asesino. m. peña
L.C. León
Una llamada, efectuada desde el móvil de la fallecida María Teresa García Flórez, fue la pista que condujo a la Policía hasta el presunto asesino de la comerciante leonesa en menos de 72 horas, según ha podido confirmar este periódico en fuentes de toda solvencia.
El teléfono estaba en poder del presunto autor de su muerte porque Maite lo llevaba en el bolso cuando fue abordada, la madrugada del viernes al sábado 22, a la altura de la calle Lope de Vega. Juan, que así se llama el detenido, se deshizo de la careta y el cuchillo jamonero con los que actuó en el trágico suceso tan pronto como pudo en su huida, pero se quedó con algunos objetos personales que la víctima llevaba en el bolso, entre ellos su teléfono móvil.
Maite y su amiga acababan de salir de un conocido local de copas en la calle Ruiz de Salazar.Otra persona que esa noche estaba también en dicho pub, que prefiere mantener el anonimato, recuerda que fue una velada “como muchos otros viernes, tomando una copa y hablando. Maite iba mucho y su amiga también”. En la retina de esta persona queda la imagen de ambas saliendo camino de la calle Lope de Vega. “No me puedo imaginar que fuera la última vez que la vi con vida. Es terrible lo que ha pasado”.
Sobre las tres y media de la madrugada, un hombre se acercó por detrás a la altura de la máquina de la ORA de la calle Lope de Vega, en el tramo de esta travesía entre Ramón y Cajal y Padre Isla. Pese al susto, Maite y su amiga sacaron fuerzas para enfrentarse al ladrón e incluso forcejearon con él por su escasa corpulencia.
Maite, según el testimonio de su amiga, ni se enteró de que el presunto homicida le había clavado un cuchillo nada menos que en cuatro ocasiones. Después de zafarse del atracador, las dos salieron corriendo detrás de él hasta que, a la altura del paso de cebra de Padre Isla, Maite cayó desplomada, casi ya muerta, como consecuencia de las heridas del arma blanca. Pese a su traslado urgente al Hospital de León, los médicos de guardia esa noche no pudieron salvarle la vida. Falleció en medio de una operación quirúrgica de urgencia. Su amiga pudo salvar la vida.
Esa misma noche, la Policía desplegó un amplio dispositivo en colaboración con la Policía Local de León. Por otro lado, las pesquisas se centraron en revisar los archivos de delincuentes habituales. Por el modo de actuar, todo apuntaba a que no se trataba de un crimen premeditado, sino de un encuentro casual. Fue Maite como pudo haber sido cualquier otra persona que a esa hora y en esa calle se hubiera topado con el presunto asesino.
Juan volvió a casa después del crimen. Allí, dejó el teléfono móvil, que fue utilizado por alguno de ellos. Se trataba entonces de seguir el rastro. Las investigaciones policiales se centraron en una pareja que residía en el barrio de San Esteban, al norte de la capital leonesa. Él ya era conocido de la Policía como delincuente habitual. Su presencia era habitual muchas mañanas en la zona de Correos, donde se suelen dar cita indigentes y personas sin trabajo conocido.
La tarde del lunes 24, un operativo policial detuvo a la pareja en su domicilio. No habían pasado ni 72 horas desde los hechos. Todo un éxito policial, que se encargó de explicar el máximo representante del Estado en la Comunidad, Miguel Alejo, y el subdelegado del Gobierno, Francisco Álvarez, al día siguiente miércoles en una concurrida rueda de prensa.Entre los objetos que se encontraron en el piso estaba el móvil de María Teresa, según ha podido confirmar este periódico en fuentes oficiales.
Los vecinos prefieren no opinar. Reconocen que el operativo policial de aquella tarde fue “espectacular”. “Fue rápido. Vinieron, estaban en casa y se los llevaron”, explica un vecino de la misma calle.
El juez decretó el ingreso del hombre en prisión mientras dejó en libertad con cargos a su compañera. A las pruebas que ya ha aportado la Policía se espera que se una en los próximos días el análisis de ADN. El grupo que lleva la investigación encontró en las inmediaciones del parque del Cid la careta y el cuchillo con que actuó el presunto asesino, que se han enviado a Madrid junto con una muestra del detenido. La búsqueda de pruebas fue meticulosa e incluyó un perro adiestrado. Apenas unas horas después del asesinato, agentes de la Policía Nacional y la Policía local rastrearon con perros los contenedores cercanos al parque del Cid. Una cámara de seguridad, situada en la Audiencia Provincial, registró también el paso del presunto asesino de Maite. Todavía en ese momento, según algunas fuentes, llevaba puesto el chaleco reflectante.
El presunto autor del asesinato de Maite no es la primera vez que pisa la cárcel de Mansilla de las Mulas. Según diversas fuentes, hacía poco tiempo que había salido de la prisión leonesa por otras causas. En su historial policial figuran más de una treintena de delitos por robos, hurtos en coches y por tráfico de drogas, pero ninguno tan violento como el que presuntamente cometió hace ahora una semana.
La historia de su compañera, que quedó en libertad con cargos tras prestar declaración, es también larga de contar. Su familia residió durante muchos años en un pueblo cerca de León. Su padre fue dado por desaparecido e incluso su madre y sus hermanos acudieron a un programa de televisión.
La Policía de León ha demostrado en este caso su habilidad y profesionalidad para acabar con un caso que ha provocado una gran indignación en la ciudad y especialmente en un sector como el comercio. Maite era una persona muy conocida en León por su actividad profesional. Su tienda de la avenida de Roma era de esas ‘de toda la vida’ y también había sido presidenta de la asociación de comerciantes.
Tras la rápida resolución del asesinato, queda la labor de los jueces. En los próximos meses se celebrará el juicio y entonces habrá justicia.