Apartir de hoy, si el tiempo lo permite y la autoridad no lo impide, los lectores se encontrarán los domingos con esta sección, que renace tras un tiempo de silencio. Cuando nació esta criatura allá por febrero de 1996 –¡lo que ha granizado en esta España nuestra!–, decíamos que buscaba difundir el ritmo público y externo del pulso de nuestras iglesias de Astorga y León, que caminan por estas tierras a la sombra de la cruz que es “la señal de los cristianos”. A ésas volvemos. Con el temor de no conseguir romper el maleficio cervantino de que “nunca segundas partes fueron buenas”.
Semana a semana, en día tan emblemático como el domingo, irán pasando por estas dos columnas alusiones expresas a los acontecimientos que jalonarán la vida y milagros de las dos diócesis que, separadas por el Órbigo –más o menos–, son destinatarias de las páginas de este diario retoñado. Pretendemos tomar el pulso a las situaciones importantes, y no tanto, de la evolución diaria de nuestras comunidades creyentes, sin excluir cuanto ocurra y sea relevante en la Iglesia universal. No faltarán, en ocasiones, alusiones a los santos y beatos que se celebran cada semana. Y no escurriremos el bulto cuando haya que opinar sobre cuestiones de frontera, según nos las ofrezca la actualidad. Lo hacemos apoyados en un axioma (“proposición tan clara y evidente que se admite sin necesidad de demostración”): también en nuestra sociedad la noticia religiosa interesa y no sólo cuando la cosa suena a escándalo, choque o controversia. Aunque sólo sea por un dato estadístico: muchísimos lectores son personas que en gran medida sitúan su vida y sus cosas bajo el reflector de la fe cristiana. Y aun por otro más, en contrario: porque la mayoría de los comentaristas suelen apuntarse a la amargura de la cáscara cuando discurren sobre el cristianismo y la Iglesia.
Como el movimiento se demuestra andando, caminemos ya por los escasos espacios que aún se me permiten. Hoy empieza el Adviento. Prepárense para la que viene. Mejor, para Quien viene. Dentro de unas fechas, para la Navidad. Y cuando Él quiera (algunos dicen que cuando le hayamos preparado sitio), para dar cierre glorioso a la historia. Por cierto, sepan que el próximo sábado celebramos a San Nicolás de Bari. ¿Por qué lo digo? Porque en su persona y su atavío está el origen del Santa Claus holandés, base a su vez del viejo, barbudo y gordinflón Papá Noel. Como ven, no va a ser sólo Navidad en El Corte Inglés.
Antonio Trobajo Díaz es vicario episcopal de Relaciones Públicas de la Diócesis de León