UNA PROVINCIA EN BLANCO Y NEGRO

La vida está |
La vida está debajo de la nevada. O debe de estarlo pues sobre el manto blanco apenas logra asomar su cabeza la torre de la iglesia y un par de árboles a los que vientos y tempestades han dejado más desnudos y desprotegidos que un recién nacido. Sin embargo hay vida pues la imagen es de cuando los pueblos aún tenían gente, a mediados del siglo pasado. Incluso en Villaverde de la Cuerna, el pueblo de la fotografía, en el que sus 1.420 metros de altura le convierte en uno de los más altos de la provincia y el ‘líder’ de los que pertenecen a su viejo concejo de Los Argüellos. 1.420 metros que convierten cada nevada en una odisea con la que sus vecinos aprendieron a convivir y a derrotar. Hicieron túneles por debajo de la nieve cuando fue preciso, sacaron vecinos enfermos gracias a la solidaridad comunal si se hizo necesario, caminaron con raquetas sobre el manto blanco para que los filandones no detuvieran su vida y las noches no se hicieran eternas... Las cuadras estaban al lado de las casas, con pasadizo interior en muchos casos para que los ganaderos no dejaran cada mañana de mesar la hierba en el pajar para dársela a las vacas, para poder ordeñar y, por qué no, para que el calor de los animales traspasara los tabiques y ayudara a la vieja cocina de leña a llevar calor a las estancias frías de las casas. Debajo de la nieve había vida. |
![]() Fulgencio Fernández |
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