Ángel Villalba tiene en sus manos, como presidente de Feve, uno de los proyectos más atractivos para el desarrollo turístico y económico del norte de León. El ‘tren de La Robla’, que une León con Bilbao y que a punto estuvo de desaparecer en los años 90 por falta de viajeros, es hoy un gran activo, no sólo para el transporte sino también para la puesta en valor de la Montaña de León. El anuncio, ayer, en la celebración del 25 aniversario del Transcantábrico, de dos proyectos para unir por ferrocarril Matallana con Vegacervera y Cistierna con el Museo Minero de Sabero, suponen una grata noticia por la que ahora es necesario apostar en los presupuestos de la compañía de vía estrecha. Y es que el tren de Feve puede abrir para León un gran mercado turístico en Cantabria y el País Vasco. Sin duda, el ferrocarril reúne todos los alicientes, a lo que se suma un recorrido por algunos de los paisajes más bellos de la provincia. Poco a poco, el turismo de interior trata de especializarse y ofrecer al visitante rutas de calidad. El Museo de Sabero, en ese sentido, debe convertirse en un foco de atracción junto con otros proyectos ligados al pasado minero del valle y alternativas de ocio como la iniciativa de aguas bravas en el río Esla. Por otro lado, Vegacervera, las hoces y la Cueva de Valporquero son, por sí mismos, un gran patrimonio cultural, al que pronto se sumará un proyecto ambicioso como el teleférico. Una ruta, desde Bilbao, o desde el propio León, merece la pena. Lo que se debe pedir en este caso, como en todos, es que el proyecto no se eternice y que más pronto que tarde marque plazos de ejecución. Feve tiene una deuda pendiente con León.