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EL COLUMNISTA INVITADO / José Luis García Herrero

Los tres poderes y algunos más

He tratado en repetidas ocasiones problemas sociales, económicos y políticos, sabiendo a ciencia incierta que lo escrito caería en el saco más roto de cada mayoría gobernante del mundo cercano o colateral, local o autonómico. Pero cuando los voceros del cara al sol que más calienta repiten que en España, la suya, ya no hay derechas ni izquierdas, sólo centro o epicentro, los gobernados a los que ‘no les gusta llevar la derrota en la sangre’ –Vázquez Montalbán– siguen exigiendo algo tan elemental como el cumplimiento exacto de cada legislación; transparencia de actuaciones; buena gestión de la cosa pública; información y participación ciudadana. O sea, lo que se ha dado en llamar, en lugar de Código, simple Buen Gobierno: quizá porque los códigos parecen reglamentos –Ay, Romanones– y los mandamases una especie de intoxicador furtivo con licencia de información privilegiada para mentir impunemente, que con guante blanco o negro suele ser cosa muy patriótica. Al mismo tiempo, si el infeliz urbanita se empeña neciamente en ejercer la funesta manía de pensar –¿quién dijo esta frase?– ser sujeto activo y no mero objeto del disputado voto, puede ser arrojado al alcantarillado propiedad de toda ‘democracia degenerada’ que se precie –Juan José Millás– sin que los muñidores de ‘la ciudad alegre y confiada’ –Benavente, para compensar– muevan un solo músculo, derecho o izquierdo de su impasible ademán y sólida cara.
Con ironía causal, en medio de la trampa de un sistema perverso en epicrisis, se celebran en este último mes del año despavorido, muy a propósito para la duda metódica, tres días mundiales: Día de los Voluntarios para el Desarrollo Económico y Social. Día Internacional contra la Corrupción. Día Internacional de los Derechos Humanos. Menos mal que a escala geoceltibérica tenemos uno muy apropiado: 30 Aniversario de la Constitución Española de 1978. Además del Sorteo de la Lotería Nacional, que un Estado aconfesional, a medias laico, dice de Navidad.
Inevitable. La criatura agobiada, que dijo Marx, espera el maná divino, olvidando que ‘si a los cuarenta años sigue siendo pobre y rojo es un gilipollas, carne de banquete caníbal neoliberal’ –Montalbán–. Y con su habitual concreción precisa Juan José Millás: ‘Soy un tonto’; acaso recordando a Alberti, que a su vez copia a Calderón. Entretanto, los listos instalados siguen en su siete y media, exacta y mortal, faltaría más. Son listos indultados de sus fechorías.

José Luis García Herrero es sociólogo. Licenciado en Población y Ecología Urbana

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