Herrera ratificó ayer lo que la consejera de Economía había esbozado ante el CES la semana pasada. La Junta está dispuesta a utilizar contra la recesión económica los 200 millones de euros que le permite la legislación hasta agotar su actual capacidad de endeudamiento. Herrera ha solicitado al PSOE que participe en la elaboración de medidas a las que destinar esta inversión pública. Una excelente noticia, no porque suponga la solución a los problemas económicos que sufre la Comunidad, que necesitará aún mucha más inyección de dinero público hasta llegar a ver algo de luz en este largo y oscuro túnel en el que nos hallamos sumergidos, sino porque supone un drástico cambio en las políticas económicas de los poderes públicos, sean del signo que sean, al dejar se satanizar la deuda pública. La crisis económica global ha echado por tierra el modelo de crecimiento económico neoliberal que ha regido los destinos de este planeta desde la década de los cincuenta y que ha sido apoyado con breves y excepcionales paréntesis tanto por conservadores como por socialdemócratas en toda la órbita occidental. Mientras se perseguía la deuda pública y la intervención estatal en la economía en todos los frentes con desregulaciones y privatizaciones, todo el crecimiento económico se basaba en un aumento desorbitante de la deuda privada, que se refinanciaba una y otra vez, incluso con el aval de los estados, hasta alcanzar cifras que multiplicaban por diez el producto interior bruto de los países. La crisis del sistema financiero ha hecho que todos, sin distinción de ideología, vuelvan los ojos hacia los poderes públicos y entreguen a los estados los destinos de la economía.