El clásico del fútbol español está precedido por una oleada de revancha que se respira en parte de la masa culé, que desea que sus jugadores restituyan la imagen del club tras el 4-1 encajado el año pasado en el Bernabéu y el pasillo previo que debió hacer a los madridistas por la Liga obtenida. Mientras las bases, a través de los medios informativos, piden a sus jugadores que no tengan compasión si existe la posibilidad de golear al Madrid, en la entidad catalana el técnico Guardiola y el presidente Laporta no han hecho más que contener el entusiasmo en la hinchada y frenar la euforia. No obstante, el presidente barcelonista lanza una advertencia: “No me gustaría que ocurriera como algún año, que han aprovechado el partido que juegan en el Nou Camp para adquirir impulso”.