La Crónica entrega este domingo el libro-DVD sobre el río Cabrera
En La Cabrera que viaja a orillas del río Cabrera puedes encontrar rincones espectaculares, en las que reina el agua y sus saltos.
Fulgencio Fernández La Cabrera
La Cabrera, que toma su nombre del río así llamado, ha sido a lo largo del tiempo una especie de mito. Un ejemplo de comarca aislada y arcaica, mal comunicada, poblada por gentes que lucharon contra viento y marea por abrirse paso en este territorio, en cierta manera hostil y, por otro lado, una paraíso natural, un espacio virgen, unos pueblos que conservan sus viejas costumbres y tradiciones, sus ritos y herencias del pasado. Creció la idea cuando a mediados del pasado siglo el escritor Ramón Carnicer denunció el abandono que por parte de las instituciones sufría esta comarca en el controvertido libro ‘Donde las Hurdes se llaman Cabrera’. Hasta estas tierras, hasta esterío llega este domingo una nueva entrega de la colección ‘Por los caminos del agua. Los ríos de León’ que ofrece a sus lectores La Crónica de León. Un libro DVD que recoge 36 páginas con fotografías del curso del río Cabrera y un precioso documental sobre las tierras que baña.
El Cabrera lleva textos y guión de Francisco Javier García Montes; las fotografías y las imágenes son de Miguel Sánchez, Puri Lozano y Valentín Costo.
Un viaje realmente especial y diferente, atractivo y controvertido, el que ofrece esta semana la colección ‘Los ríos de León’. Un viaje que no deja indiferente a nadie y que ya engancha desde su nacimiento, a la sombra de la Peña Trevinca y con una de sus primeras paradas en uno de los paraísos naturales más atractivos de la provincia: el lago de La Baña, al que llega en el inicio de su recorrido por la llamada Cabrera Baja.
No le falta nada a su recorrido por pueblos como La Baña, Losadilla, Forna, Encinedo, Trabazos, Castrohinojo, Quintanilla y Robledo de Losada, Nogar, Saceda, Marrubio, Castrillo, Odollo... hasta entregar sus aguas al famoso Sil en terrenos de Puente de Domingo Flórez. Nombres que nos recuerdan paraísos naturales, arquitectura tradicional, viejos molinos, palomares, un museo... y dos minerías: la del oro y la de la pizarra.
La minería del oro, con su epicentro en Llamas de Cabrera y su famoso complejo minero; y la de la pizarra, cuyo nombre más significativo es La Baña. Una ha escrito la historia y es su gran potencial turístico presente, la del oro; la otra, la de la pizarra, ha traído dinero y trabajo, pero ha herido el paisaje, ha creado polémica y controversia. La apuesta presente parece clara: curar las heridas y apostar por la necesaria convivencia entre progreso y medio ambiente. Sin concesiones.