Los convocantes afirman que León perdería unos 1.000 empleos directos
Imagen de la concentración de protesta promovida por la UPL contra la integración de cajas en la plaza de Botines. mauricio peña
Elena F. Gordón León
Mucho ruido y pocas nueces. La cacerolada convocada ayer por el colectivo Reino de León con el apoyo de la UPL para mostrar el rechazo al proceso de integración de cajas de ahorro pactado por los partidos políticos mayoritarios en la Comunidad contó con el respaldo de unas 200 personas. La cita tenía como objetivo expresar el rechazo a lo que se considera una fusión encubierta de la que Caja España resultaría perjudicada y que supondría para León, según el manifiesto leído al final de la concentración, la pérdida de unos 1.000 empleos directos y quizá más del doble indirectos.
“León no va a ganar nada con el proceso”, recalcó el presidente de la UPL, Javier Chamorro, quien señaló que la Junta presiona para que se lleve a cabo la integración con el objetivo de “doblegar la voluntad de las distintas cajas de la Comunidad”.
La cita contó con la presencia de Lesmes Peña, presidente del colectivo Ciudadanos de Burgos, ciudad en la que la respuesta ciudadana al rechazo a la integración tuvo mucho menor eco que en León, ya que el pasado jueves más de 5.000 personas salieron a la calle allí para mostrar su oposición al proceso. Peña, cuya presencia fue ovacionada en la plaza de Botines, donde se desplegaron varias pancartas con lemas regionalistas y contra la integración, señaló que la operación que promueven PP y PSOE supondrá un problema “para todas las provincias excepto para Valladolid”. Los asistentes aplaudieron las palabras del manifiesto leído por Javier Callado en el que se aseguraba que el pretexto de “ser más fuertes ante la crisis” tendría el efecto contrario si se produce la integración porque el órgano resultante sería “ineficaz, con una capacidad de maniobra muy restringida y con enormes costes de reconversión”.