UNA IMAGEN Y 224 PALABRAS

Y el reflejo te |
Germán, el eterno camarero de la leonesa cafetería Las Torres, hablaba del intrusismo en todas las profesiones con la ironía que le caracteriza: “Estas cosas tenemos que llevarlas entre las gentes que tenemos el Bachillerato. Ahora es necesario hasta para llegar a las calles del centro mientras mantienes una conversación con el GPS”, decía desde detrás de la barra. Era un socarrón elogio de esas gentes que ‘controlan’ de lo suyo, que lo hacen con dedicación, profesionalidad e imaginación. El limpiacristales de la fotografía ya nos enseñó otro día que se asomó a este mismo rincón aquella bicicleta en la que había sido capaz de colocar todo lo necesario para desarrollar su trabajo, no desaprovechando ni un radio, ni un guardabarros, ni el portabultos, ni el manillar, ni la barra... Hoy parece que los hados han querido compensar su buen hacer y, mientras sigue enfrascado en lo suyo, dejando los cristales que atiende como los chorros del oro, el reflejo de los mismos y el ángulo apropiado elegido por el fotógrafo le han colocado a lomos de una moderna moto. Si en la modesta bicicleta era capaz de llevar la oficina ambulante, en la motocicleta de sus reflejos podía estar el punto de arranque de una multinacional de la limpieza. |
![]() Mauricio Peña |
![]() Fulgencio Fernández |
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