Esto es lo que pensarían los gestores de Aucalsa, que explota la principal arteria entre León y Asturias.
Hace apenas unos meses fue noticia por los despidos de algunos trabajadores para eliminar un puesto de peaje, con lo que se ahorraban unas cuantas nóminas, so pretexto de agilizar el tráfico en beneficio de los usuarios. Una práctica –la de los despidos– que no escandaliza a nadie, con la que está cayendo. Lo inadmisible es que ciertas empresas con beneficios aprovechen la coyuntura para zafarse de empleados, esperando tiempos e incentivos mejores.
Lo sucedido esta semana en esta autopista, una de las más sinuosas y caras de España es inadmisible. Que cientos de personas queden atrapadas por una nevada ‘con precedentes’, que la Guardia Civil haya tenido que desviar el tráfico por el puerto de Pajares, habiendo una autopista paralela por la desidia y voracidad de sus gestores –un banco, que posiblemente pide los favores del Estado– no tiene nombre. Que los damnificados hayan tenido que pagar el peaje, sí lo tiene, un atraco.
¿Y si no cae aquí? –la nevada– pues los de Aucalsa –que ya se ahorraron el gasto de los cobradores de peaje– se ahorrarían también los de los trabajadores de mantenimiento y la maquinaria.
Espero que Fomento les imponga una cuantiosa sanción por una incompetencia que ha provocado cuantiosos daños a personas y bienes, y una grave situación de riesgo para los viajeros. Por otra parte, ahora más que nunca, se presenta la ocasión y justificación para que el Estado rescate la AP66 de gente tan falta de escrúpulos y miserables. La ocasión para que la promesa presidencial se lleve a efecto. Algo que leoneses y asturianos, en general, y más de mil familias, en particular, sabríamos agradecer.