No debe extrañar que el contingente de trabajadores extranjeros establecido para el próximo año incluya 901 puestos de trabajo para toda España y apenas 34 para la Comunidad. Puede que en los próximos días el dato provincial sea incluso cero, ante la falta de demanda. La crisis está afectando con dureza a la construcción, un sector que empleaba a muchos inmigrantes en todo el país y que se está llevando la peor parte en una situación económica cada vez más preocupante. De todas formas, los datos del contingente sólo reflejan una tendencia, porque tampoco ha sido importante en los últimos años. En 2008, apenas se ofertaron 188 y en 2007, menos todavía, 63. España es un país que ha crecido en los últimos años por muchas razones, entre otras, por la aportación del colectivo de inmigrantes en sectores con mucha mano de obra que ya no querían los españoles. La llegada de personas desde países como Colombia, Ecuador o Rumanía ha sido masiva y la regulación de los contratos en origen fue una forma de afrontar un necesario control legal de la inmigración. Ahora, el Ministerio de Trabajo no oferta empleos porque las empresas no los piden, y los pocos que existen deben repartirse antes entre los residentes en España. Sin embargo, hay también estudios económicos que establecen para los próximos años una nueva demanda de puestos de trabajo en el extranjero, en otros sectores más especializados, como la informática, o profesiones técnicas. El contingente aprobado el pasado viernes en el Consejo de Ministros refleja una situación puntual. Grave. Preocupante. El día que apruebe mejores cifras será que lo peor ha pasado. De momento, nadie sabe cuándo.