‘El visitante’ y ‘Río helado’ suponen la mejor carta de presentación del cine independiente
Melissa Leo es la mujer que trata de sacar adelante a su familia en el paraje inhóspito de ‘Río helado’.
Joaquín Revuelta León
Sirva este pequeño botón de muestra para poner buena cara a la crisis y afrontar el nuevo año cinematográfico con el buen sabor de boca que siempre dejan las buenas historias, independientemente de que éstas tengan lugar en escenarios tan dispares como los helados parajes del río Saint Lawrence, donde una mujer se implica en el trafico de inmigrantes ilegales para sacar adelante a su familia en el caso de ‘Río helado’, una de las apuestas fuertes del cine indie para el 2009 junto con ‘El visitante’, la pequeña y aparentemente tranquila localidad sueca de Blackeberg donde un adolescente solitario comparte juegos y amistad con su vecina vampiro en la multipremiada ‘Déjame entrar’, de Tomas Alfredson, o el recurrente metro de Nueva York donde se fragua otra gran amistad entre un profesor universitario algo desencantado de la vida (inconmensurable Richard Jenkins) y un joven inmigrante que le irá introduciendo en los secretos de la percusión al tiempo que es víctima de la arbitraria política migratoria de los Estados Unidos en ‘El visitante’, la segunda gran película de Tom McCarthy tras ‘Vías cruzadas’.
Otros escenarios más reducidos pero no por ello con menos posibilidades narrativas son los utilizados por el francés Laurent Cantet (el aula de un instituto) en ‘La clase’, última Palma de Oro de Cannes que pone en cuestión todo el sistema educativo francés, y el estadounidense Ron Howard en ‘El desafío’, un improvisado estudio de televisión donde se librará una cruenta batalla dialéctica entre el ex presidente Nixon y el periodista David Frost en el baldío intento del primero (memorable caracterización a cargo de Frank Langhella) de lavar su imagen tras el escándalo Watergate.
Dejo para el final al clásico por excelencia, Clint Eastwood, que en ‘Gran Torino’ vuelve por sus fueros personificando como sólo él sabe hacer a un viejo cascarrabias que terminará apreciando el valor de la amistad y la solidaridad.