Seis amigas de San Miguel de las Dueñas presentan un belén con productos reciclables
Cinco de las seis impulsoras del belén ecológico.
Héctor Keudell San Miguel
En San Miguel de las Dueñas han conseguido hacer de la basura “un arte”. Así se pone de manifiesto a la entrada del peculiar belén que se exhibe en los exteriores del Monasterio Cisterciense de la localidad, donde sólo tienen cabida los materiales que no sirven para uso común. Las promotoras de esta iniciativa ya se encargan de dar vida y sentido a este belén.
Es el belén más ecológico de la comarca, un belén elaborado con botellas de plástico, con productos reciclados almacenados para la basura, con los palés que se recogen en las obras. Con todo esto, hay 150 personajes en figuras después de tres años de belén, y en esta cuarta edición cabe también sumar los otros elementos como los puestos artesanos que se escenifican, el novedoso castillo que se presenta este año por vez primera, o el propio Nacimiento que no puede faltar.
No hay iniciativa pública por detrás, sino un grupo de amigas que no forman parte de ninguna asociación, aunque no descartan oficializarla. Se trata de Concesa Álvarez, Concesa González, Rosa Álvarez, Nélida de la Mata, Isabel Fernández y Tere Vicente. En el mes de agosto comienzan a recopilar los elementos que emplearán en el belén, y ya en octubre elaboran las piezas que exhibirán durante el periodo navideño. Todo lo que construyen nuevo sirve para ediciones posteriores, en que se suman las novedades y lo que había de atrás. Poco a poco para construir un gran belén ejemplarizante. Y espacio no les falta.
Pero además de las connotaciones ecológicas también cabe sumar la novedosa apología de los valores tradicionales y no tan tradicionales. Todo cuanto está relacionado con San Miguel de las Dueñas hoy, y lo que marcó la evolución de la población. La panadería, la posada y la herrería; o la ya consolidada Feria del Ajo. Los exteriores del Monasterio recogen todos estos materiales en una perfecta construcción belenista distribuida por temáticas. A un lado, un castillo que, aunque no guarda relación directa con San Miguel, se ha hecho extensible a la comarca. Justo enfrente, puestos artesanos tradicionales. En otro paseo la Feria del Ajo en su más amplia dimensión. Y para finalizar, el Nacimiento propio del belén. “Cada año es diferente para que sea más atractivo, y siempre con productos reciclados, todo lo que se tira a la basura”, explica Concesa Álvarez, una de las responsables de este belén.
Y todo ello con muy poco dinero, con unos escasos euros para los reducidos gastos que hay. “Nosotras nos abastecemos solas, no tenemos subvención de nadie, y sólo en la feria del ajo hacemos manualidades y las vendemos”, concluyó.