La pancarta que denuncia la situación de la Sanidad en el municipio se ha convertido ya en parte del decorado de la fachada del Ayuntamiento. I.H.
I.H. León
Este pueblo, que en tiempos se llamaba Alija de los Melones, decidió cambiar su nombre por uno de más postín, así pasó a denominarse ‘del Infantado’. Fue esto en los años de la postguerra. Y durante las últimas primaveras (veranos, otoños o inviernos) podía haber sido bautizada nuevamente con el nombre de Alija del Olvido, al menos así lo daban a entender sus moradores que, como en Fuenteovejuna, se unieron todos a una, a la causa pro sanitaria que reivindicaba para el municipio un centro de salud que clamaban imprescindible y aseguraban les había sido comprometido por los responsables autonómicos años antes.
Las protestas se elevaron desde la localidad hasta la mismísima capital autonómica. Hubo encierros y reuniones, y el pulso se hacía más fuerte cuando el municipio proponía la segregación de la provincia leonesa para adscribirse (como hasta 1834) a Zamora, una propuesta que fue llevada a referéndum y respaldada por el 98% de los votantes.
La última protesta se celebraba el pasado mes de junio en Valladolid, cuando más un centenar de vecinos de Alija del Infantado se trasladaron a la capital pucelana para exigir al presidente de la Junta, Juan Vicente Herrera, y al consejero de Sanidad, Francisco Javier Álvarez Guisasola, la puesta en marcha del centro de salud que fue reformado en el año 2001 criticando que tuvieran que desplazarse hasta La Bañeza para recibir atención sanitaria, situación que todavía hoy continúa igual.
Durante la segunda mitad de 2008 los enérgicos vecinos de Alija parecían silenciados, pero José Crespo, portavoz de la Comisión Pro Sanidad del municipio asegura que en ningún momento el tema ha caído en el olvido y no cejarán en su empeño pues piden una Sanidad justa para el municipio y así lo recuerda la pancarta que pende del balcón del Ayuntamiento.
La calma se debe entonces a que la Comisión Pro Sanidad está a expensas de la celebración de una reunión con los representantes autonómicos en la que se exponga de nuevo el tema, se planteen nuevas soluciones y propuestas y se trate de avanzar de modo satisfactorio. El olvido de Alija no está olvidado, está a la espera de poder dar buenas noticias tras varios años de incesante lucha por unos servicios que tachan de básicos y necesarios para el municipio.