El leonés José Pedro Pedreira narra en primera persona la vida pública y privada de Alfonso VI
José Pedro Pedreira (Brañuelas, León, 1954) editaba recientemente un libro sobre la figura de Alfonso VI“el más grande de los reyes leoneses”. MAURICIO PEÑA
C.D.R. León
Hay lugares en que sus héroes y grandes personajes históricos son ponderados, continuamente recordados y siempre tenidos en lugar de privilegio; y ello sin importar si, objetivamente, el personaje lo merece o no, y como ejemplo siempre se pone al pirata Drake, tenido en su país por heroica e indiscutible figura histórica a pesar de que en otros lugares se le tiene por despreciable y patibulario ladrón y corsario. No es el caso de España como tampoco lo es de León, donde un protagonista de la Historia tan importante como el rey Alfonso VI El Bravo es casi un desconocido, apenas da nombre a una calle casi escondida y, por supuesto, no tiene estatua (sí la tiene en Toledo y otras ciudades). Este año se cumple el noveno centenario de su muertey con tal motivo tendrá lugar en primavera un congreso en Nueva York sobre figura tan relevante en la historia europea.
Tratando de paliar el desconocimiento sobre “el más grande de los reyes leoneses”, el escritor de Brañuelas José Pedro Pedreira publicaba recientemente su novela histórica ‘Alfonso VI, vida pública y privada del rey’, donde trata de poner en claro algunos aspectos desonocidos y sorprendentes del rey de León. El autor señala: “La obra está escrita en primera persona, de modo que es él quien cuenta su historia, puesto que en la obra he querido destacar su vida cotidiana, su manera de pensar, de sentir, sus dudas y reflexiones..., más que sus hechos políticos y militares. Me he metido en su cabeza tras mucho tiempo de estudio para poder interpretar.He querido entrar en el alma del personaje, de modo que los hechos históricos son como el decorado para hablar de un hombre en la cima del poder”.
Alfonso VI se casó hasta en cinco ocasiones, y tubo también sus amantes. Pedreira comenta: “Los matrimonios eran por intereses políticos, pero aunque la norma es que los reyes se casaran varias veces (no así su padre, Fernando I, que sólo se casó una vez) buscando alianzas, también se daban muchas muertes de mujeres en el parto, con lo que tenían que volver a casarse. Pero sí, tuvo amantes y, casi seguro, un matrimonio por amor con la mora Zaida, pues para ello hubo de enfrentarse a nobleza y clero; los otros fueron poco más q1ue alizanzas, como él mismo decía al explicar que por alguna de sus mujeres no sentía más interés que por el más cómodo de sus borceguíes”.
Alfonso VI siempre estará asociado a la figura de El Cid y a su posibleintervención en la muerte de su hermano Sancho. El escritor asegura: “Yo creo que Alfonso VI es el rey peorconocido y el menos reconocido, pero yo estoyconvencido de queque es uno de los reyes más interesantes de la Historia de España tanto por lo que hizo como por lo que fue; lo que pasa es que tuvo la desgracia (entre comillas) de coexistir con El Cid, pero no por ser su contemporáneo, ya que El Cid en su tiempo tuvo importancia secundaria, sino porque los cantares de gesta, leyendas y dudosos historiadores quisieron engrandecer al vasallo a costa de denigrar al rey. Por ejemplo, los actos de Bellido Dolfos (el asesinato de Sancho, el rey que asedia su ciudad, Zamora) son tenidos por muchos como los de un héroe, incluso por el propio Alfonso VI. Sea como sea, es difícil determinar si Alfonso tuvo que ver o no en la muerte de su hermano Sancho; yo diría que la muerte de éste fue un hecho bélico más que se produjo en el contexto de un asedio, y parece muy difícil que Alfonso, que estaba en Toledo, pudiera conspirar con los asediados... En fin, esta época está llena de leyendas, algo que ha perjudicado históricamente a Alfonso”.
El escritor sostiene que Alfonso VI fue un rey adelantado a su tiempo: “Tomó decisiones y asumió principios que son válidos hoy día. Fue el primer rey que abrió las puertas de lo que hoy es España a Europa, pues entonces los reinos españoles siempre habían vivido mirando hacia el sur, hacia Al Ándalus; él es el primero que establece relaciones con el monasterio de Cluny, referente cultural en toda Europa; impulsa el Camino de Santiago que, hasta Alfonso VI, es poco más que una senda por la que de vez en cuando pasan cuatro locos, pues él sabía que esa ruta permitía el paso de mercaderes, artistas y otros modos de pensar; se casó siempre con mujeres de los Pirineos para arriba; mantuvo una tensa pero interesante relación con la Santa Sede y trató siempre de frenar las ansias expansionistas del Papaldo, y fue el que implantó el rito romano en España; era un hábil diplomático y estratega que prefería la victoria sin sangre ni confrontación armada, y así lo demuestra la toma de Toledo, pues no sólo no expulsó a los musulmanes, sino que mantuvo a muchos en puestos de responsabilidad y respetó a todos..., y ello no sólo por generosidad sino por un sentido práctico. Es más, él fue el primero que consiguió la convivencia entre personas de distintas creencias, pues en Toledo coexistieron cristianos, judíos y musulmanes. Política y humanamente Alfonso VI fue un verdadero adelantado a su tiempo”.