El drama del desempleo se hace notar cada día a las puertas de Ecyl
Imagen de una de las oficinas que Ecyl tiene en la ciudad de León. MAURICIO PEÑA
Alfonso Martínez León
Al margen de la frialdad de las cifras referidas al desempleo en la provincia de León quedan casi siempre las personas, los rostros, con nombres y apellidos, que ven pasar el tiempo sin posibilidad de acceder a un puesto de trabajo.
“Llevo dos años en paro y sólo me han llamado para trabajar diez días”, explicaba ayer decepcionado un leonés a las puertas del Servicio Público de Empleo de Castilla y León (Ecyl). “Han abusado de mi y si denuncio corro el riesgo de no cobrar”, añade.
La cola del paro se convierte así cada día en un ir y venir de gente, de historias de todo tipo. Los más ‘afortunados’, dentro de lo que cabe, son los que han terminado su contrato como trabajadores de Sacyl, que tienen la práctica certeza de que volverán a ser llamados en el plazo de uno o dos meses. Peor lo tienen los de la bolsa de trabajo, que trabajan periodos de cinco o seis días y después tienen que reiniciar todo el papeleo para cobrar la prestación por desempleo.
“Tuve un accidente, me echaron y llevo en el paro desde el pasado mes de junio”, explica otra leonesa que espera en esta cola cada vez más larga, hasta el punto de que algunos se plantean ir a comer para volver más tarde. “Se me ha acabado la prestación y ahora vengo a solicitar un subsidio, porque de algo hay que comer”, apostilla.
En las oficinas que el Ecyl tieneen la calle Ciudad de Puebla esperan su turno hombres y mujeres de todas las edades, pero tambiénembarazadas, minusválidos y algunos otros perfiles de trabajadores que ven reducidas aún más sus posibilidades de encontrar un trabajo. “Yo lo tengo muy difícil con la minusvalía y porque aún estoy dando el pecho al segundo de mis hijos”, comenta una mujer cuya pareja lleva un año sin trabajo y sin que nadie haya llamado desde entonces a su puerta. “Con la ayuda por la minusvalía tenemos que vivir los cuatro y pagar la casa y los recibos”, añade.
También había ayer en la cola del paro personas que se ‘estrenaban’ como desempleados. “Hoy es nuestro primer día, pero no sabemos lo que durará y más según están las cosas”, comentan dos jóvenes a las puertas del Ecyl.
Testimonios, en definitiva, que ponen rostro a un drama que se ha acentuado con la crisis económica y que los más optimistas ven como una tendencia que variará a finales de 2009.