El Ministerio de Agricultura publica un libro que recoge la sabiduría popular del campo. León cultiva a las órdenes de la experiencia
I. Herrera León
Dice el diccionario que el refrán es un dicho popular agudo y sentencioso que suele contener un consejo o una moraleja. Y de éstos, los del campo saben la tira. La agricultura y la ganadería son actividades rodeadas de imprevistos cuyas consecuencias, para bien o para mal, muchas veces adelanta la sabiduría popular.
El refrán, que no es un dogma, sí es fruto de la experiencia, dichos que se transmiten de generación en generación convirtiéndose en manual de buenas prácticas a modo de sentencias breves.
El campo, que se trabaja desde que el hombre es hombre, se ha ido rodeando de refranes. Muchos de ellos han sido recogidos en el libro ‘Refranero agrícola español’, de Nieves de Hoyos Sancho, publicado por el Ministerio de Agricultura.
La provincia leonesa, de gran tradición agroganadera, rezuma esta sabiduría y, muchas veces, propia de sus gentes, pues la diversidad del territorio nacional en cultivos y climas deriva en máximas ‘a la carta’, valga como ejemplo que mientras en la meseta dicen que ‘Enero mojado, bueno para el campo, malo para el ganado’, en Galicia opinan lo contrario, ‘Xaneiro mollado, non é boo pro pan, mais é boo pro gado’. O el que recuerda que en provincias como la leonesa en mayo todavía no ha llegado el calor por eso ‘El mejor tizón, en mayo lo pón’.
Mucho sabe el labrador de las consecuencias de la lluvia, la sequía o el granizo, pero también de las malas costumbres y la falta de profesionalidad, y no se muerde la lengua ante el vago si quiere hacérselo saber, aunque formas hay miles y podría decirle que ‘Labrador que estime su fama, no le salga el sol estando en la cama’ o que ‘Cultivador que está ocioso es de seguro vicioso’.
Estos dichos no constituyen una verdad absoluta e irrefutable, pero bien se dice que la experiencia es un grado, y de esto van sobrados.
Según recoge la autora de este libro, ‘El jueves de la Ascensión, cerezas en Oviedo y trigo en León’ y se refiere a que en este día de mayo son los que productos que más se venden en estas localidades. También alude a la provincia leonesa al hablar de la época más conveniente para comer aves: ‘Cuando el sol está en León, buen pollo con pichón y buen vino con melón’, y explica que este refrán apunta a finales de septiembre. Y cuenta además que en la montaña de León se escucha que ‘Donde la gallina pone los güevos, allí se le van los güellos’, que es como llaman a los ojos, y que viene a decir que cada cual mira por los suyos.
Sobre la importancia y la dignidad del trabajo del labrador existen unos cuantos dichos como el que dice que ‘Cuando el hombre dios creara, le ordenó que cultivara’ o ‘Más digno es un ganapán que un hacendado holgazán’. Tampoco eluden las continuas quejas que acompañan a este oficio, a veces por frío y a veces por calor; a veces por sequía y a veces por exceso de agua, pero al final ‘Siempre los labradores están llorando, unas veces por duro, otras por blando’. Pero de igual modo ‘El caudal de la labranza siempre es rico en esperanza’.
Los mismos refranes aconsejan que las creencias sobre el tiempo se miren con recelo ya que ‘Labrador lunero, no llena el granero’ y ‘Labrador con mucha astronomía, en eso se le va el día’. En definitiva, que no deben aplazarse las labores a expensas de que llegue el buen tiempo.
Sabe mucho también el pueblo de a quién encargar los trabajos y advierte que ‘Ara con niños y segarás cardillos’ pues para esta labor hace falta fuerza y experiencia. No hay duda que el campo requiere mucho trabajo y, además, continuado. Por eso, ‘A campo flojo, labrador fuerte’.
Recoge el libro de Nieves de Hoyos Sancho que no es mal oficio el del campesino, ‘Planta, siembra y cría, y vivirás con alegría’, ya que por muy malo que sea el año, no suele dejar a la familia en la miseria, aunque las nuevas costumbres de trasladarse a la gran ciudad y desde allí llevar la hacienda no hagan bien al bolsillo ni parezcan gustar mucho al refranero que considera que ‘Señorito agricultor, ni señorito ni labrador’.
En estas fechas en que comienzan a alargarse los días se reanuda también la actividad en el campo pues se dice que ‘En diciembre, leña y duerme’. Enero, mes rico en refranes, ha de ser frío, porque sino la maduración se adelanta y luego las heladas podrían acabar con la cosecha. De modo que ‘Enero caliente, el diablo trae en el vientre’.
Si bien en cuanto a los beneficios de la lluvia en este mes no hay unanimidad de criterio, sí lo hay en cambio acerca de la nieve porque ‘Con nieve en enero, no hay año fulero’ y ‘Cuando nieva en enero, todo el año ha tempero’.
Sobre las tierras también encuentra qué decir el refranero. No recomienda las tierras flojas y fáciles de trabajar pues ‘La tierra que se ara cantando, se siega llorando’, pero tampoco apuesta por la pedregosa y dice que ‘En pedregal no siembres cereal’ yque ‘De tierra de alacranes, pocos panes’. ‘La tierra y la mujer, morenas deben ser’, a juicio del saber popular sobre todo en cuanto a lo que a los cereales se refiere.
Preparar bien el terreno antes de la sementera es otra de las condiciones indispensables para una buena cosecha porque ‘Si siembras en rastrojo, llorarás por ambos ojos’.
Aunque al inicio se decía que ‘Labrador lunero, no llena el granero’ algunos refranes advierten que ‘En menguante de luna, no siembres cosa alguna’, Lo que está claro es que ‘Si tarde sembraste, lo erraste’, así que ‘Siembra a su tiempo, y déjate de pronósticos y cuentos’. Por si acaso, ‘De sembrar y de casar consejo no quieras dar’ al vecino porque los resultados son impredecibles.
Y como ‘Forman estrecha alianza ganadería y labranza’, he aquí algunos de los dichos que el Refranero agrícola español recoge acerca de la cría.
‘Antes no vendas ganado, debes tenerlo engordado; que es fácil así esconder, faltas que pueda tener’, pero ‘Al ganado el alimento hay que dárselo con tiento’, y ‘Al paso que va engordando, conviene irlo despachando’.
Cientos de refranes relacionados con el campo quedan en el tintero, mas como ‘Quien mucho abarca poco aprieta’ no pueden estar todos los que son, pero son todos los que están y ya se sabe que, ‘A caballo regalado, no le mires el dentado’.