‘’LaNegrilla’ ha resurgido como el ave fénix y ya mira al norte desde la plaza de Santo Domingo
La inauguración oficial de ‘La Negrilla’ contó con la presencia del alcalde, el presidente de Renfe, la concejala de Cultura y el autor de la pieza escultórica. SECUNDINO PÉREZ
Joaquín Revuelta León
El pulso de una ciudad se mide en ocasiones por pequeños acontecimientos de la vida diaria. Sin duda el día de ayer va a ser recordado, además de por la nieve y el intenso frío reinante, por el regreso de ‘La Negrilla’ a la plaza de Santo Domingo, el centro neurálgico de la ciudad de León. Como en los grandes eventos, la inauguración de esta ligeramente rejuvenecida y más estilizada Negrilla, que ahora mira al norte en lugar de al sur, contó con la presencia de importantes personalidades de la vida pública, como el alcalde Francisco Fernández, el presidente de Renfe José Salgueiro, cuyo patrocinio ha hecho posible el regreso de “uno de los emblemas de la ciudad porque así lo han decidido los leoneses”, en palabras del alcalde, la concejala de Cultura Evelia Fernández y el escultor Amancio González, el padre de la criatura a la que en su renacimiento ha recubierto de bronce, que sustituye al hormigón de la escultura primitiva, como estaba contemplado en el boceto inicial.
Francisco Fernández reconoció que dados los problemas económicos por los que atraviesa el Ayuntamiento “sin el apoyo decidido de Renfe no hubiera sido posible volver a tener hoy entre nosotros a ‘La Negrilla’ de Amancio”, por lo que el alcalde de León agradeció a Salgueiro la importante contribución realizada por la entidad que preside, algo más de 46.000 euros, y su decidida colaboración para que “esta escultura tan emblemática volviera a su sitio de siempre, la plaza de Santo Domingo, y los leoneses podamos contemplarla cada día”.
Amancio González tomó después la palabra para confesar que “es un momento grande para mí, pues se cumplen dos ilusiones. Por una parte, esta escultura será de las más representativas de mi obra porque ayuda a explicar y a hacer una lectura mejor de todo mi trabajo. Por otra, me hace especial ilusión que haya sido Renfe, la empresa en la que trabajé diecisiete años, quien se haya volcado con este proyecto, por lo que prácticamente queda sellado de por vida mi espíritu ferroviario”, señaló González, que se mostró muy satisfecho con el resultado. “Lo hemos controlado en todo momento y ahora ya está en la calle para que la gente pueda también juzgar si hemos estado acertados o no con esta escultura”.
Amancio González explicó que en la nueva Negrilla hay alguna diferencia con relación a la anterior, pues no era su pretensión hacer una copia. “Esta escultura viene más bien a significar el renacer. De hecho vuelve a la vida después de aquel fatídico accidente que tuvo lugar a principios del mes de noviembre del 2007. Ya de por sí el significado de la escultura era un homenaje a un árbol atacado por una enfermedad y prácticamente extinguido en nuestro pueblo y con esta obra he pretendido lanzar un mensaje de esperanza, de que se puede salir adelante y de que no hay que tirar la toalla. Por eso encontrareis alguna diferencia, una figura algo más rejuvenecida. Lo que sí puedo asegurar es que he puesto todo mi cariño en esta nueva escultura y espero que os guste tanto como la otra”.
El presidente de Renfe, José Salgueiro, fue el último en intervenir y tras felicitar al autor explicó que Renfe, dentro de su programa de Responsabilidad Social, tiene un área dedicada a la cultura y “entendíamos que era algo en lo que debíamos contribuir y por lo que nos sentimos muy satisfechos”.
Un año, dos meses y nueve días después de aquel fatídico 6 de noviembre de 2007 en el que una furgoneta Ford Transit con matrícula 3861-CLK que circulaba por la avenida de la Independencia y conducía a las dos de la madrugada una persona que dio positivo en el control de alcoholemia se empotrara literalmente en la vieja Negrilla, provocando serios daños en su estructura, hemos asistido al renacer de este icono de la ciudad, cuyo emplazamiento inicial no iba a ser la plaza de Santo Domingo sino un parque escultórico en Trobajo del Cerecedo del que nunca más se tuvo noticia.