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HISTORIAS DE HOY

Montealegre ya no es pueblo de los portugueses

Ambos países miran estos días a la XXIV Cumbre de Zamora. En León, algunas localidades llegaron a tenermás habitantes lusos que españoles

Eduardo Matías Díez Pereira, cónsul de Portugal en León, esta semana, en su despacho de Gran Vía de San Marcos. MAURICIO PEÑA

Manuel C. Cachafeiro León
La XXIV Cumbre Bilateral Hispano-Portuguesa, que tendrá lugar el próximo día 22 en Zamora, ha generado más expectación que ninguno de los otros 23 encuentros anteriores entre los dos países que pueblan la Península Ibérica. ¿La razón? El interés es máximo ante las decisiones que se puedan tomar en materia de infraestructuras. España y Portugal son dos países vecinos, pero que históricamente se han mirado con recelo. La reapertura del ferrocarril de la Ruta de la Plata o el impulso a la autovía entre León y Braganza están en la agenda a la espera de posibles decisiones.
León ha sido tierra para la emigración portuguesa, pero, actualmente, en la provincia apenas quedan 8.200 ciudadanos lusos, según el cónsul de Portugal en León, Eduardo Matías Díez Pereira. Fueron muchos más, miles, los que llegaron sobre todo a las cuencas mineras de Laciana y el Bierzo para trabajar en el pujante sector del carbón durante los años 60, 70 y, ya en menor medida, en los 80 del siglo pasado. Muchos han vuelto a su país, porque allí fueron construyendo casas en sus pueblos de origen con parte de los ahorros. Otros muchos, según el cónsul, han optado por quedarse a vivir en León y Ponferrada.
En Villablino, una de las localidades donde más portugueses llegaron a vivir, quedan 674. Ya no tienen una sede social, como en los buenos años, y su relación de confraternidad se limita a organizar la llamada ‘procesión de las velas’ coincidiendo con el día de Fátima, el 12 de mayo.
En Montealegre, en la cuenca minera del alto Bierzo, a muy pocos kilómetros de Torre y de Manzanal del Puerto, apenas quedan ya tres familias de portugueses. El pueblo, en sus buenos años también, llegó a contar con más vecinos lusos que españoles, pero poco a poco se han ido marchando camino de las grandes ciudades o a sus pueblos de origen. “Muchos tenemos aquí casa, pero la mayoría ya no viven”, comenta Manuel, uno de los últimos portugueses del pueblo.
Otro Manuel, ya leonés, Manuel Viloria, el presidente del pueblo, recuerda también los buenos años, con el boom de la minería. “Al menos mantenemos la escuela, que es lo más importante”, señala. Montealegre pertenece al Ayuntamiento de Brañuelas y es el único pueblo que aún cuenta con niños corriendo por sus calles.
Pese a lo pueda pensarse, Díez Pereira, el cónsul de León, que también ejerce las mismas funciones para sus compatriotas de Asturias, no cree que España y Portugal sean un muro infranqueable. “De hecho, muchos hijos de portugueses nacidos ya en León se han quedado y se han casado con españolas. Lo malo son las comunicaciones entre ambos países, pero la buena vecindad es evidente”, comenta.
Martín Manceñido, presidente de la Asociación de Amigos de Portugal, cree también que ambos países han estado separados por cuestiones políticas. “Si trazásemos una raya de Zamora a Huelva veríamos que las zonas fronterizas son las menos desarrolladas de ambos países”. En su opinión, el interés de las instituciones regionales de ambos lados ha hecho posible ahora proyectos importantes. La Cumbre lo dirá. Mientras, León mira más que nunca a Portugal. La línea recta entre Oporto e Irún pasa también por la provincia leonesa.

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