El sistema financiero, representado en todo el mundo por las Bolsas, respondió ayer a la toma de posesión del nuevo presidente de Estados Unidos con una huida masiva de accionariado de las grandes empresas, sobre todo las del sector financiero. El diagnóstico de Obama : “Nuestra economía está gravemente debilitada como consecuencia de la codicia y la irresponsabilidad de algunos”, deja pocas dudas sobre el origen de la misma y esto puede aplicarse perfectamente a España. La situación económica es muy grave pero puede empeorar mucho más y, de momento, la única receta que se está dando en Estados Unidos, en España y en León es que las administraciones públicas inicien un acelerado programa de obra pública, a cargo por supuesto de un ingente déficit futuro, para lograr frenar el deterioro global de la actividad económica y el paro. En León el plan del Gobierno incluye la inversión antes de la primavera de 88 millones en obras en todos los ayuntamientos y la Consejería de Fomento de la Junta también anunció ayer que por las mismas fechas pondrán en marcha obra por 46 millones acelerando la ejecución de los Presupuestos de este año. Esta importante inversión permitirá la creación de nuevos puestos de trabajo en el sector de la construcción, el más deteriorado desde el estallido de la burbuja inmobiliaria, lo que permitirá la supervivencia de muchas empresas ahora agobiadas por las deudas. Sin embargo, los planes de choque consumen muy rápidamente ingentes cantidades de dinero y si no consiguen generar confianza, agrandan el problema. Todos los políticos de cualquier signo en España tienen una gran responsabilidad hacia las generaciones futuras y Obama es un referente al que nadie debería menospreciar.