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CASO ABIERTO

Justicia para madre coraje

Tras de su imagen frágil, está la lucha de una familia por saber la verdad. La madre de Sheila quiere reabrir el caso

Julia, la madre de Sheila, en un homenaje a su hija en el lugar donde murió. LIDIA DE LA VILLA

M. C. Cachafeiro León
La madre de Sheila nunca ha logrado superar el asesinato de su hija, pero ahora ha sacado fuerzas de flaqueza para sentarse a las puertas de la Audiencia Provincia de Oviedo en busca de justicia. Julia Fernández se ha convertido en una madre coraje, harta de esperar que se resuelva el caso del asesinato de su hija.
Degaña, el pueblo donde vive, es el centro de una cuenca mineraen la bajada a Asturias desde el puerto de Cerredo, en el límite con Laciana. El color negro del carbón —el medio de vida de sus habitantes durante décadas— es también el color de la reivindicación de todo el pueblo desde hace cinco años. En Degaña hay banderas negras que cuelgan de los balcones exigiendo justicia para Sheila.
“Estaré el tiempo que haga falta”, dice Julia, que pasa los días en una tienda de campaña. “Exijo que se reabra el caso de mi hija.Sheila no descansará en paz hasta que se haga justicia”.
En la casa de los padres de Sheila, en Degaña, todos son fotos y recuerdos de Sheila. Y mucho silencio. Nada ha vuelto a ser igual.
Nadie olvidado a esta joven asturiana cuyo cuerpo sin vida fue encontrado por su hermano la mañana del 25 de enero de 2004, domingo, en el alto del puerto de Cerredo. Sheila, que trabajaba enun pub de Villablino las noches de los viernes y los sábados, apareció en el interior de su coche, un Peugeot 205, con un disparo en la cabeza. Según la investigación, tuvo que ser realizado a muy corta distancia con una pistola del calibre 6,35 mm. El arma nunca ha sido encontrada.
La Guardia Civil realizó más de 600 entrevistas en busca de datos y analizó más de un centenar de restos aparecidos en las inmediaciones del coche.
Pese a que la familia de Sheila puso nombre al presunto asesino, la justicia no le ha encontrado culpable. Fue exculpado después de tres años de investigaciones. El caso de Sheila Barrerosufrió, además, varios cambios consecutivos de juez en Cangas de Narcea, de donde dependía por haber sido localizado el cadáver ya en tierras asturianas. El primer magistrado que se hizo cargo de la causa, nada más producirse el asesinato, apenas estuvo unos meses. Fue sustituido por otro que tan sólo permaneció al frente de la sala canguesa durante tres meses. Luego le tocó el turno a un tercero, pero tampoco duró. Y así algunos más.
Julia afirma no sentirse sola en esta “lucha”. Con ella están los vecinos de Degaña.“Sigo teniendo cuatro hijos porque mi pequeña aún no me ha abandonado del todo”, dice con todo el dolor a la espera de justicia.

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