El Gobierno y de rebote todas las comunidades autónomas aprobaron unos presupuestos para este año ridículos e inútiles, porque contemplaban menos de tres millones de parados e incluso un crecimiento del PIB superior al 1%. La cuestión no es baladí, por más que en el PSOE y en el PP se empeñen en presentarlo como tal allí donde gobiernan. Si antes de finalizar el año hay en España cuatro millones de parados y 40.000 en León, como parece más que probable, esto significa que el Gobierno va a tener que incrementar sustancialmente el presupuesto del seguro de desempleo y la Junta también, pues tiene transferidas las competencias sobre el empleo. Si este déficit se añade al que ya arrastramos en este momento por la caída del PIB y de los impuestos, significa que un porcentaje muy elevado de los gastos y obras presupuestadas para este año no podrán ejecutarse por falta de presupuesto; pero lo más grave es que desde el Gobierno no se plantea, ni la oposición lo reclama, que a mediados de año puede haber en España dos millones de parados que no tienen ningún tipo de cobertura de desempleo y cientos de miles de familias que no van a contar con ingreso alguno. Gobierno y oposición, PSOE , PP y nacionalistas, afirman cuando les conviene que nunca permitirán que nadie en España quede en la indigencia, pero no se articula ninguna medida legal para impedirlo. Por otra parte en toda la sociedad, espoleada por organismos como el FMI, la recesión alienta el miedo al estallido social y a la xenofobia. El estallido social lo genera el paro y la miseria, y por eso debería ser prioritario que el Gobierno y el Congreso aprueben ya una ampliación de las coberturas de desempleo mínimas y que queden reflejadas en unos Presupuestos modificados.