La madre de Sheila duerme desde hace 14 días a las puertas de los juzgados de Oviedo. Ahora se plantea una huelga de hambre
Julia Fernández, el pasado jueves, sentada en la tienda de campaña donde duerme desde hace dos semanas para exigir que se reabra el caso del asesinato de su hija Sheila Barrero. REPORTAJE GRÁFICO DE MAURICIO PEÑA
Manuel C. Cachafeiro Oviedo
Hoy domingo cumple 14 días a las puertas de los juzgados de Oviedo, un moderno edificio en la parte alta de la capital asturiana que tiene la entrada situada en un pasadizo donde el frío polar corta la respiración. Julia Fernández asegura que no piensa irse hasta que se reabra el caso de su hija Sheila. La joven apareció asesinada en el alto de Cerredo, entre Laciana y Asturias la mañana del 25 de enero de 2004. Hubo un imputado, pero el juez levantó las sospechas por falta de pruebas concluyentes.
“Nosotros dejamos trabajar a la Justicia. Fuimos lo suficientemente prudentes. Con todas las pruebas, sin ir a juicio, se archivó. No nos quedaba otra que protestar, era lo único. Yo sólo quiero que se le haga justicia a mi hija, que es una deuda pendiente que tiene la Justicia”, dice la madre de Sheila.
Julia duerme en una pequeña tienda de campaña, justo a la entrada de los juzgados. Todos los días se acercan familiares, amigos, o simples viandantes, que quieren mostrar su solidaridadcon una familia que no ha vuelto a vivir en paz desde aquella fría mañana, como las de estos días, en la que su hija apareció muerta en su coche cuando regresaba a su casa de Degaña, en Asturias, desde Villablino, donde trabajaba los fines de semana en un pub.
“Paso un frío tremendo, pero no me importa. Estoy dispuesta a llegar a lo que haga falta, pero yo de aquí no me voy. Hasta que me den una solución de que se va a llegar hasta el final y esclarecer el asesinato de mi hija. Eso lo tienen por seguro. Yo no me muevo de aquí”.
Julia lo ha pasado muy mal. El mundo se le cayó encima tras la muerte de Sheila. “Estoy mucho más fuerte aquí que en casa, porque veo que estoy luchando porque se esclarezca el asesinato de mi hija. Antes se lo dejaba a la Justicia, aunque sabía lo que estaba pasando; ahora no me van a tapar la boca”. En la conversación con la madre de Sheila surge una y otra vez el mismo interrogante: por qué. ¿Por qué se ha cerrado el caso? Hubo un imputado, que fue absuelto a los cuatro años por falta de pruebas concluyentes. Eso pasa en muchos casos. ¿Pero por qué la Justicia no ha seguido investigando otras posibles pistas? Julia no tiene respuesta. “Habrá que preguntárselo a la Fiscalía y a los jueces. Las pruebas no se pueden justificar tan vergonzosamente como las justificaron ellos. Se podrán buscar otras”.
De momento, la familia de Sheila ha conseguido que se vuelva a hablar del caso. Mónica Barredo, su hija, ha participado en los últimos días en varios programas de televisión para denunciar el archivo del caso. Los familiares también están recogiendo firmas. “La Justicia es un derecho que tenemos todos. Como a la vida”, insiste Julia. Junto a su tienda de campaña se han instalado otras dos. “Todas las noches viene a acompañarme gente de la calle que no conoces de nada. Hay gente solidaria de verdad”, dice con cierto orgullo.Julia Fernándezse plantea iniciar una huelga de hambre si en un plazo superior al mes no recibe algún tipo de respuesta porparte de la Fiscalía o el Tribunal Superior de Justicia de Asturias (TSJA). “Seguimos esperando y nada. La huelga de hambre será la última opción”, asegura su hija Mónica, quien también insiste en que sin una solución no volverán a Degaña.