UNA IMAGEN Y 222 PALABRAS

Hijas de una noche en el Húmedo |
Cuentan, no sé en qué libro de viajes, la historia de un singular aventurero que atravesaba el desierto y su único equipaje eran unas sandalias, unas bermudas, una camiseta, una visera y unas gafas de sol. Se arreglaba con beduinos y caminantes, ‘y bebo en los espejismos’, ironizaba. Apostaron que no lo volverían a ver vivo y a los tres meses regresó, caminaba con el mismo equipaje, excepto las gafas de sol. Por ellas le preguntaron. – Pesaban mucho; fue su escueta explicación. Tal vez las zapatillas de la fotografía también pesaban mucho y su dueña las abandonó en este rincón. El desierto que atravesó quien las dejó allí fue el largo peregrinar de las eternas noches de sábado en el Barrio Húmedo. Hay muchos espejismos abiertos en los que beber y hablar, muchas barras en las que arreglar el mundo, dar calabazas a pesados o entregarse a la amistad eterna o fugaz. Muchas etapas hasta el amanecer, que es el regreso a casa después de la dura travesía nocturna. Tal vez parezcan cómodas y livianas las zapatillas que quedaron abandonadas en las históricas escaleras del Benito y, sin embargo, le pesaban mucho a unos pies cansados de atravesar nuestro desierto menos seco, el Húmedo, camino de la luz del nuevo día, pues no en vano desemboca en la Puerta del Sol. |
![]() Mauricio Peña |
![]() Fulgencio Fernández |
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