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INVESTIGACIÓN EN LOS PARTIDOS

León también espía a sus políticos

El despacho de Álvarez & Álvarez, detectives privados, en Ordoño II.

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L.C. León
Los partidos políticos van de crisis en crisis, ya sea de los discursos de la económica a las sacudidas de las internas. La supuesta trama de espionaje a cargos públicos madrileños del Partido Popular y por parte de miembros de la misma organización política ha llenado estos días las páginas de los periódicos. Pero los detectives privados de León aseguran que no hay que ir tan lejos, en la propia provincia de León se dan casos similares. Uno de los profesionales del sector, socio de Álvarez & Álvarez, no trabaja ya temas de políticos, pero recuerda cómo “a mí hace veinte años ya me contrataban los políticos para investigarse entre ellos”.
El debate estos días se abría, en el caso de los sucesos de Madrid, en si la contratación se había llevado a cabo de forma legal y con cargo a fondos públicos o no. Según la opinión de los profesionales que operan en León, contratar a un detective privado para investigar casos de compañeros, vecinos, amigos, parejas... es completamente lícito, “uno paga unos honorarios y el detective realiza el trabajo”. La ilegalidad está cuando se emplea a personas que no cuentan con la licencia pertinente y que hacen uso de mecanismos y herramientas adquiridos durante su trayectoria como miembros de los cuerpos de investigación de la Administración pública, como presuntamente podría haber pasado en la comunidad de Madrid. “Muchas veces se trata de gente que está de pirata en esta profesión, piratas vinculados a un grupo bien político, bien empresarial... el típico conocido que se retiró y hace trabajos para estos grupos”, señalan.
No hay que olvidar que la información es poder y que el objetivo de todo detective privado es hacerse con información, material que el contratante luego emplea, generalmente, para presentar pruebas ante un juicio o negociar.
Por su obvio carácter discreto, la profesión de detective está rodeada de un halo de misterio, ha sido fuente de inspiración de numerosas tramas literarias y cinematográficas y genera un buen número de preguntas curiosas al ciudadano ajeno a este oficio.
Largas esperas, seguimientos, infiltraciones... la leyenda es real. Actualmente en España se calcula que haya en torno a 1.100 detectives privados en activo a pesar de que las licencias concedidas ascienden a unas 2.250. “Entre los que se han retirado, los que no ejercen y demás somos unos 1.100 en activo”. Pocos, aseguran, muy pocos, una profesión que, al parecer, no conoce el paro, algo inusual y más aún en los tiempos que corren. La paciencia y pasar desapercibido son las máximas con las que trabajan estos profesionales.
León, con sus peculiaridades, se presta más a los trabajos del mundo empresarial: “Es una provincia con una renta per cápita limitada, entonces los casos de particulares suelen llegar únicamente cuando las situaciones son extremas, cuando hay custodias de menores de por medio, viviendas en juego... porque claro, los honorarios de los detectives son caros, rondan los 60 euros la hora”.
La investigación privada también presenta sus patrones. Se pueden establecer pautas más o menos precisas en cuanto a los meses de más trabajo, el sexo de los contratantes o la edad.
Diciembre y enero suelen ser meses de poca actividad pues ya se sabe que la Navidad ablanda los corazones y “en estas fechas todos somos buenos”. Es en febrero cuando comienza a retomarse el pulso normal y esto, en un despacho como los que operan en León, se traduce en una media de unos cuatro casos mensuales.
En cuanto al sexo, haciendo referencia a los casos de particulares, se ven distintas conductas. Para temas de custodias suelen se más hombres los que solicitan estos servicios. En lo referente a infidelidades varía en función al entorno, “en el medio rural el infiel suele ser el hombre y, por tanto, el cliente, la mujer; mientras que en la ciudad sucede lo contrario, es la mujer la que suele ser infiel”.
Vocacional y solitaria es como definen los propios integrantes del sector este oficio que en muchas ocasiones se presenta muy reñido con la vida familiar. No hay horarios ni días de descanso, el trabajo marca el ritmo.
Y por supuesto, es una profesión clandestina de cara al público, un detective privado no da a conocer su empleo así como así. Un trabajo inventado o un segundo oficio es el se ofrece a quien pregunta. Es parte del personaje.
La formación de los detectives privados deriva de los estudios de Criminología. En España existen varias universidades que ofertan estos cursos, pero las más renombradas son las de Alicante y Salamanca tal y como indican los propios expertos. Y aunque el número de alumnos es nutrido, los que una vez concluidos los estudios salen a la calle a ejercer como tal son muy pocos, buena parte de ellos se forman en este campo para acceder a oposiciones específicas u otros empleos.
La calle es complicada, al menos los primeros años. Dicen los que saben, que muchos detectives abandonan en su primer año abrumados por las denuncias a las que se tienen que enfrentar. Denuncias que rara vez salen adelante.

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