Un taller de empleo para trabajadores de esta etnia adecenta desde noviembre uno de los barrios con más problemas de convivencia
Trabajadores de la escuela taller pintan los maltratados soportales del barrio de Armunia en una fotografía tomada esta semana. REPORTAJE GRÁFICO: J.M. LÓPEZ
Alfonso Martínez León
“Nos gusta este trabajo porque es nuestro barrio y porque la gente se da cuenta de que entre los gitanos no sólo hay delincuentes, sino que hay gente que se preocupa por mejorar nuestro entorno”.
Lo dice Emilio Martín, el delegado de un equipo de trabajo formado por ocho hombres de etnia gitana que desde el pasado mes de noviembre participa en un taller de empleo con el principal objetivo de proporcionar un ‘lavado de cara’ al barrio de Armunia y fomentar además la capacitación laboral de sus alumnos.
Son personas que estaban en paro, que vivían de los subsidios y que se dedicaban únicamente a la venta ambulante. Ahora, poder aprender un oficio supone para ellos la apertura de una puerta a la esperanza para mejorar su calidad de vida.
Estos primeros meses de trabajo han servido ya para detectar un cambio en la actitud de determinados grupos de jóvenes del barrio que había provocado numerosas quejas vecinales. “Se han dado cuenta de que lo hacemos los propios gitanos para mejorar nuestro barrio y que deje de ser una zona marginal”, apunta Emilio. Por eso, han dejado de aparecer pintadas en las paredes y columnas de los soportales que ya han sido limpiados, alisados y pintados.
“Ahora son ellos el futuro del barrio y los responsables de seguir con nuestra labor en próximos talleres similares al nuestro”, concluye el delegado del este equipo.
Resulta llamativo además que en los gitanos lideren ahora la revitalización y la mejora estética de un barrio donde han sido frecuentes las quejas vecinales por las dificultades de convivencia y la falta de integración de determinados sectores de la población gitana. Desde la Junta Vecinal se advirtió incluso en su día que podía llegar a formarse un gueto debido a que muchos vecinos habían decidido abandonar la zona vendiendo su piso a un precio inferior al de mercado.
El punto de inflexión en la mejora de la convivencia puede llegar de la mano del taller de empleo Keriben II, que está dirigido a personas mayores de 25 años en paro y está financiado por el Servicio Público de Empleo de Castilla y León. El presupuesto asciende a 326.000 euros destinados al mantenimiento salarial de los monitores y de los participantes, que tienen un contrato de formación por el que cobran mil euros al mes aproximadamente.
La iniciativa de solicitar este taller surgió de la Fundación secretariado Gitano y tiene dos áreas de trabajo. A la de infraestructuras y jardines que se está llevando a cabo en Armunia se une además la deasistencia personal para la autonomía, en la que participan ocho mujeres que se preparan para aprovechar el “nicho de trabajo” que supone la Ley de Dependencia, según explican desde la propia fundación.
Por su parte, el Ayuntamiento de León ha adquirido el compromiso de colaborar con esta iniciativa mediante el préstamo puntual de maquinaria a la hora de acometer las obras y mediante la aportación de materiales, como 2.500 metros cuadrados de baldosa, hormigón, bordillos, árboles y setos.
Aunque el municipio ha dado su permiso para que los alumnos acometan el acondicionamiento de los jardines del barrio, los cambios en la organización del área de Medio Ambiente han retrasado el inicio de esta vía de colaboración, por lo que el pago del material se adelanta gracias al presupuesto de la Junta. De forma paralela, las comunidades de propietarios han firmado una autorización para que se acometa el acondicionamiento de los soportales.
Los primeros pasos de este taller se centraron en la limpieza en profundidad de un polémico jardín de propiedad municipal y ubicado en la calle Fernando González Regueral que siempre ha sido objeto de las quejas vecinales. La acumulación de coches abandonados, restos de cambio de aceite, ruedas esparcidas por la calzada, herramientas y residuos de toda índole hacían de este paraje un vertedero. Nada que ver con el aspecto que presenta a día de hoy. Está limpio y a la espera de ser ajardinado para que recupere la “decencia”.
El ‘lavado de cara’ que recibirá el barrio de Armunia en virtud de los trabajos desarrollados por los alumnos de este taller se verá complementado con la inversión de más de 118.000 euros en la mejora de la iluminación por parte del Ayuntamiento a través del fondo de inversión local impulsado por el Gobierno para generar empleo y paliar en cierta medida la crisis del sector de la construcción.
El monitor encargado de supervisar el trabajo de este equipo en materia de infraestructuras, José Luis Casares, destaca la “ilusión” con que trabajan los ocho miembros del grupo, algo que ha derivado en que los vecinos del barrio les feliciten asiduamente e incluso les recompensen bajándoles galletas caseras a media mañana. Valora además la “capacidad de trabajo” y sus ganas de aprender. “Cuando llegaron no sabían dibujar y ahora hacen perspectivas casi perfectas”, detalla.
El reto de José Luis es enseñarles a trabajar como si estuvieran en una empresa convencional de cara a una futura orientación laboral, aunque algunos se hacen los remolones a la hora de ponerse el casco. “Es importante que se acostumbren a tener presente la seguridad a la hora de cumplir con su tarea”, detalla el monitor.
En cualquier caso, los ocho trabajadores se han dado cuenta de que con su esfuerzo pueden aprender muchas cosas y eso ha generado un buen clima de trabajo. “Estamos dispuestos a hacer un calendario en paños menores como esos que tienen los bomberos”, explican mientras cogen sus herramientas para posar en las fotografías de este reportaje.
La Fundación Secretariado Gitano ya ha presentado un proyecto para una segunda fase de este taller de cara al año que viene, una vez que en noviembre finalice la primera. Su presidente, Pedro Puente, destaca que el taller de empleo Keribén II contribuye a la mejora del entorno y de la formación de desempleados mientras se logra su sostenimiento laboral. “En el centro de la ciudad se arreglan las calles con frecuencia mientras los barrios periféricos están sin bancos, alumbrados ni jardines en buen estado”, concluye.